La nueva vida del nene que fue testigo de un femicidio atroz y después logró sacarse el apellido del asesino

El caso del asesinato de Carla Figueroa conmovió a todo el país hace una década. No solo por la brutalidad del crimen, ejecutado con saña y con 11 puñaladas delante de su hijo de dos años, sino porque la joven había perdonado a quien entonces era su pareja, que se encontraba en prisión después de haberla violado, y cuando salió la mató.

Fue la madrugada del sábado 10 de diciembre de 2011 en la casa que compartían en la ciudad pampeana de General Pico. Marcelo Tomaselli, el femicida, había salido hacía una semana de la cárcel beneficiado por la figura del “avenimiento” y ya casado con la víctima.

El matrimonio se concretó durante los ocho meses que Tomaselli estuvo preso. Pero la causa por abuso sexual nunca llegó a juicio, ya que antes él convenció a Carla de reconciliarse y esa unión le abrió la puerta de nuevo a la libertad.

“Ella sabía que mi mamá estaba en contra de que volviera con Marcelo. Ya sabíamos que él le pegaba”, contó a TN Paola Tarpin, su sobrina, y afirmó: “No nos contó cuando se casaron, fue algo manipulado exclusivamente por la familia de Tomaselli, su madre Roxana y su abogado Armando Agüero”.

“Toda esa familia se aprovechó de la historia de Carla, que arrastraba el femicidio de su madre, para dejarla vulnerable”, sostuvo la joven, que era apenas dos años y un día menor que la víctima, por lo que prácticamente se criaron juntas. “Le decían que si Marcelo estaba preso Valentín se iba a criar sin su papá como le había pasado a ella”, agregó.

El testimonio de Carla Figueroa después de la violación: “Mi papá mató a mi mamá”

Carla tenía solo ocho meses cuando su papá mató a su mamá y a sus 19 años, en plena adolescencia, ya trabajaba para mantener a Valentín, el hijo de dos años que tenían en común con Tomaselli. Ella tenía miedo, pero se dejó enredar por las palabras del padre de su bebé y, sin quererlo, selló así su propia suerte.

“¿Qué loco, no? Mirá cómo venís a terminar, de la misma manera que tu mamá”

Siete meses antes de que Tomaselli la asesinara, Carla había denunciado en la justicia que él la había violado, pero también se había presentado acompañada por su hermana en un programa de televisión local en el que, de espaldas, contó su calvario como un tácito pedido de ayuda.

En esa entrevista, Carla dio detalles del día que su novio la violó y contó cómo bajo amenazas y con un cuchillo la obligó a ir con él hasta un paraje alejado. “Me decía que me había llevado ahí para matarme, que ya había perdido todo y que no le importaba nada”, dice la víctima, que en ese momento recién había cumplido los 18 años.

Después de abusar sexualmente de ella, según su relato, el hombre se sentó sobre su abdomen, le apoyó el cuchillo en la cara y se jactó: “¿Qué loco, no? Mirá cómo venís a terminar, de la misma manera que tu mamá”. Pero ese día no la mató. Dos hombres estacionaron en ese momento con su camioneta cerca de donde ellos estaban, Tomaselli se asustó y la dejó ir.

El dolor de la hermana de la víctima: “Nos quedamos sin mamá y sin hermana”

El hermano del femicida Marcelo Tomaselli: “Cuando la mató, cantaba”

Con el “perdón” de su víctima, Tomaselli se casó con Carla, recuperó su libertad y una semana después, el sábado 10 de diciembre de 2011, la apuñaló 11 veces, principalmente en el cuello y en el pecho, delante del pequeño hijo de ambos, y de la madre de él, que contó en el juicio los detalles del crimen, y cómo alzó a su nieto y corrió a la cocina de la casa porque pensó que el femicida también los iba a matar a ellos dos.

“Cuando la mató, cantaba. Parecía un canto diabólico”, dijo a TN años atrás Walter Tomaselli, hermano del condenado, de acuerdo a lo que su propia madre le había contado de aquel dramático día.

Casi 10 años después, Paola, la sobrina de la joven asesinada, reflexionó en diálogo con este medio: “Es increíble como la maldad de las personas, la violencia, impactan y no solo en la víctima sino que también en los niños que quedan, como Valentín”.

“Él dice que su papá pintó a su mamá”

“Valentín duerme de a ratos, pero se despierta llamando a su mamá”, contó en 2011 la hermana de Carla y mamá de Paola, que desde ese momento se hizo cargo también de criar como si fuera un hijo más a su sobrino. Totalmente quebrada, afirmó: “Yo creo que él vio todo, él dice que su papá pintó a su mamá”.

Cuando esto ocurrió tenía dos años y algunos meses, pero fue suficiente para que asimilara que una catástrofe había quebrado a su familia. “Él quedó solito, en unas horas perdió todo lo que tenía”, remarcó Paola, que lo siente como un hermano del corazón. Lo cierto es que, a pesar de su corta edad, el chico se cambió el nombre: pedía que lo llamen de otra manera.

“Jamás decía su verdadero apellido. Se enojaba cuando en la escuela lo llamaban Tomaselli”, señaló la joven. Y un tiempo después, una noche como cualquier otra en la que todos estaban sentados a la mesa, el chico los sorprendió: “Estábamos comiendo y le preguntó a papá si él podía llamarse Tarpin como nosotros”.

El hijo de Carla se sacó “el Tomaselli” de apellido

Los tiempos de la justicia retrasaron su deseo durante años, pero finalmente lo autorizaron a cambiarse el apellido y le otorgaron a ellos la adopción plena del menor. “Después de tanto dolor y todo un camino recorrido, hoy tenemos nuestra recompensa (…) mi hermano, que siempre así lo fue en nuestros corazones, es ahora también ante la ley”, comunicó Paola en ese momento a través de sus redes, y cerró el posteo con un mensaje para él: “Sos lo más valioso que dejó tu mamá y estamos agradecidos de tenerte y poder cuidarte”.

“Fue difícil tratar de contenerlo, incluso cuando nosotros estábamos quebrados. Lo que nos pasó nos destrozó como familia y aún así tratamos de formar un lugar donde él se sintiera contenido”, resaltó Paola. Para él, tener dos mamás y un papá es algo natural y así se presenta ante cualquiera que le pregunte por su familia. Por eso el domingo pasado, Día de la Madre, el nene hizo dos dibujos. “Uno es de su mamá Soledad y el otro después de comer lo llevamos al cementerio para su mamá Carla”, confió.

En cambio, Paola contó que si bien la familia Tomaselli podría haber pedido verlo en todo este tiempo, eligió no hacerlo. “Él no los conoce ni pregunta por ellos, aunque sí sabe de su existencia”, indicó.

“No vamos a ir en contra. Solo esperamos que él tome ese tipo de decisiones cuando sea grande y pueda crear un pensamiento y conciencia propia sobre lo que pasó, pero no le vamos a inculcar odio”, subrayó.

“Le dije hasta mañana y ‘mañana’ Tomaselli la mató”

“A Carla la recuerdo como mi hermana, porque nos criamos juntas”, recordó a TN Paola, dos años menor que ella. “Como solo nos llevábamos un día, era una tradición que todos los años festejáramos juntas nuestros cumpleaños”, añadió.

La última vez que la vio, Carla estaba acostada en su cama y ella fue a pedirle prestada la planchita para el pelo porque esa noche iba a salir. La saludó con un hasta mañana como siempre, pero sin saber que sería el último. “Y ya ‘mañana’ Marcelo Tomaselli la asesinó”, se lamentó.

“Contar lo que nos pasó nos genera dolor, pero a su vez queremos generar conciencia”, explicó Paola, y apuntó: “La violencia y esos temas son muy hablados en mi casa, pero antes no lo era. Escuchar que algún familiar golpeaba a su pareja habitual cuando yo era chica y ese error no debe arrastrarse a las generaciones futuras”.

Tomaselli fue condenado a prisión perpetua, y su caso fue tan brutal y estremecedor que el Congreso terminó derogando la figura del “avenimiento”, que permitía una especie de reconciliación entre la víctima de abuso y su violador, y lo eximía a este de cumplir la pena. Ellos nunca más tuvieron contacto con la familia del femicida, aunque “el pueblo es chico” y alguna vez los han cruzado en la calle.

La impotencia es inevitable. “Marcelo vive, Marcelo va a salir. Es más, quizás el nene vuelva a verlo o cruzarlo”, destacó Paola, y señaló: “Y él (Tomaselli) le quitó a Carla la posibilidad de decidir. Él le quitó la vida a nuestra Carla”. “Si hay algo que no quiero es que esa familia esté en nuestra vida y mucho menos en la de él, después de lo que le hicieron a su mamá”, concluyó.

Fuente: TN

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