La Tormenta Perfecta

“Aún resuenan los bemoles de esta guerra en si bemol sin ninguna melodía…”

 

La Sede Central del Partido Justicialista de San Luis fue escenario este jueves que pasó, de la tan esperada cumbre de los dos mayores protagonistas de la Política provincial. El Gobernador y su hermano el Senador Nacional, se vieron las  caras en un contexto y con resultados bastante más por debajo de las expectativas que la reunión había generado en el arco político y oficial de la Provincia.

El escenario resbaladizo e intrincado del PJ de San Luis, en el que los hermanos Rodríguez Saa no conocen derrotas, estuvo poco poblado y el humo blanco del consenso que algunos vaticinaban, no llegó nunca. Se supo después que ni siquiera prendieron el fuego. Obviando detalles escabrosos pero nada informativos, el Gobernador planteó que nunca se había acordado quién sería el candidato a gobernador en el 2019, fuentes presentes en la conversación afirman que Adolfo R Saa consintió el planteo confirmando, igualmente, su candidatura. Se tiró sobre la mesa el nombre de algunos integrantes de las Huestes Albertistas con la  misma aspiración que Adolfo y quedó establecido, sin detalle alguno, que es muy posible que haya internas partidarias para definir el próximo candidato a Gobernador  para el 2019. Cuándo y cómo, nadie sabe.

En el primer resumen de la reunión los operadores de ambos bandos concluyen en que ni Adolfo logró el respaldo de su Hermano Gobernador, aunque tampoco, así dicen, Alberto confirmó su candidatura, por lo que la Cumbre no levanta polvareda. No se cambió nada y seguimos haciendo lo mismo: Adolfo en la lucha, Alberto en el Poder. Lo que queda claro además, es que  la confirmación de un rumbo de confrontaciones no es una buena noticia para ambas hinchadas.  Para como vienen,  no puede esperarse más que el aumento de los embates de ambos sectores y, por seguro, con mayor virulencia. Sin consenso en las candidaturas y con la dirigencia política de ambos bandos alentando el enfrentamiento, solo quedó al finalizar la Cumbre, el resueno de tambores  presagiando nuevas batallas.

La dirigencia más cercana a los Hermanos, no obstante  la desorientación que tienen al momento de explicar las causas de semejante enfrentamiento, coinciden en una línea: si la disputa se profundiza y acrecienta, es casi ineludible que comience a tener impacto negativo para todos. La insistencia en definir su Candidatura a Gobernador de la Provincia por parte de Adolfo, es vivida en las filas del Gobierno como una clara afectación a la gobernabilidad de la Provincia. El momento económico del País es tan crítico que las discusiones electorales con vistas al 2019 deberían esperar mejor oportunidad. Cualquier movida dada por Adolfo que no sea en la dirección de apoyo al Gobierno de su Hermano es asumido en el oficialismo como  una afectación directa a la buena marcha de la administración de Alberto. Adolfo, repiten en los pasillos de Terrazas, adopta el esquema nacional de discutir ahora candidaturas aunque no se sepa qué país vamos a tener en el verano. Pero claro, la diferencia es que en la Nación Gobierna Macri, en San Luis el gobierno lo encabeza Alberto, que es su hermano.

Es inevitable para Adolfo Rodríguez Saa explicar con mayor claridad los motivos y certezas que lo mantienen en su insistencia. El ahondamiento de las diferencias con el Gobierno tiene más pronóstico de deserciones en el bando Adolfista, que afrontan la disputa sin el respaldo de los recursos y políticas sociales generadas por el Gobierno. Y ya se sabe aquí que en Política esta es una carta brava que todos quisieran tener.  Emprender sin estructura y aparato político una interna partidaria va a ser camino de subida para los “opositores” al Gobierno. Y en estas lides, se conoce, no son tantos los jugadores acostumbrados a transpirar la camiseta propia. Y los timbres accionados con pedidos de pase libre del lado del Frente que encabeza Poggi , tienen vida si hay respaldo de presupuesto. Los dirigentes de envergadura que están incómodos con el apoyo de Poggi a Macri encuentran sentido si hay apoyo. De lo contrario el oficialismo deberá conformarse con los suplentes del otro equipo para el cambio de camiseta.

Así y todo coinciden miradas en que se  esperaba un mayor esfuerzo del Gobernador  para superar el conflicto o, cuando menos, postergarlo hasta que el mar de dislates económicos que agita el  Gobierno Nacional apacigüe el oleaje. Menospreciar  la aspiración de un dirigente de la envergadura del Adolfo no parece ser el mejor camino si se quiere en verdad lograr consenso. Un viejo dirigente peronista que mira la disputa desde la platea sentenció que es posible que Adolfo esté tirando de la cuerda más de la cuenta y que su exigencia podría haber encontrado mejor momento, pero aun así, es legítima su aspiración. Los operadores del Gobierno deberían aplicar mejores esfuerzos para administrar el conflicto.

El enfrentamiento deja establecido que quienes están con el Gobierno conocen su suerte si el Gobernador del 2019 es Adolfo. Del otro lado, los Adolfistas imaginan un largo invierno con sequías a padecer si Alberto sigue al frente del Poder Ejecutivo. Y temiendo cada uno sus propios miedos, azuzados por sus propias urgencias, terminan profundizando una diferencia sin antecedentes en la cumbre del Poder Político Provincial en la que muchos confunden lo que está bien con lo que les conviene.  La consecuencia de  incertidumbre  e inseguridad en distintos sectores sociales y económicos de San Luis no se va a hacerse esperar. Se entiende que en medio de la crisis galopante que impacta presupuestos, aumenta índices y deja a los ciudadanos sin trabajo, la dirigencia debería sumar contundencia, aplacar diferencias aguardando mejores cielos para enfrentarse. 

 

Eduardo Olivares

Especial para SanLuis 24

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