La única fábrica de armas del país que factura cada vez más

Desde un galpón en Ramos Mejía y bajo la condición estricta de “cuidar las gallinas”, tres inmigrantes italianos emprendieron la producción de pequeñas piezas. Sin saber bien qué hacían, ese recoveco se convirtió en la fábrica de armas que hoy, 60 años después, es la única que produce en el país y le vende a distintas fuerzas de seguridad.

 

“Vine acá porque tenía un tío. Conocí un par de amigos, alquilamos un galpón que requería como condición del dueño tener sus gallinas. Ninguno de los tres tenía conocimiento en armería. Empezamos porque un señor nos encargó hacer unas piezas de acero. Con el tiempo nos dimos cuenta de que esa pieza era repuesto de una Ballester Molina. Este hombre falleció y entonces se nos ocurrió empezar a hacer piezas de armas”, comienza su historia Benso Bonadimani, uno de los socios fundadores junto a Ercole Montini y Savino Caselli.

 

“Cuando hicimos las primeras las hicimos sin saber que teníamos que comprar. Ninguno de los tres éramos empresarios ni comerciantes. Hicimos la primera pistola, mi socio me prestó una motoneta y fui por Rivadavia hasta que encontré una herrería, entré y dije: ‘mire, yo tengo esto, ¿quiere comprarlo?’

 

Fuente: LaNacion