La UNSL recibió $50 millones del plan de lucha contra el hambre en Argentina

Tres proyectos de la Universidad Nacional de San Luis (UNSL) y el CONICET-CCT San Luis fueron seleccionados en la convocatoria Ciencia y Tecnología contra el Hambre, que busca contribuir desde el sector científico-tecnológico a potenciar las acciones públicas que busquen revertir problemáticas como la malnutrición infantil, la emergencia alimentaria y la pobreza en todo el territorio nacional.

El gobierno nacional destinó 50 millones de pesos para llevar adelante las iniciativas.

Este jueves, en el Salón de los Escudos, se realizó la presentación pública de los proyectos. Participó de manera presencial el rector de la UNSL, Víctor Moriñigo, junto al vicerrector, Héctor Flores, el secretario de Ciencia y Tecnología, Sebastián Andújar y el coordinador de la Secretaría de Vinculación Tecnológica y Social, Martín Baldo. De manera virtual estuvieron presentes los investigadores responsables de los proyectos.

Las iniciativas son: Pasta seca proteica de alto valor nutricional de la investigadora Laura Teresa Rodríguez Furlán, del CONICET-CCT San Luis, con un monto adjudicado de $19.800.000, el monto más alto de la convocatoria; Desarrollo Productivo y Regional Sustentable para Incorporar Valor Agregado a los Productos Lácteos de la investigadora Sonia Esther Barberis, de la UNSL, con un monto de $14.850.000 y; Sistema de gestión eficiente del agua con energías renovables para impulsar la agricultura familiar en comunidades Mapuche de la Patagonia, del investigador Guillermo Ricardo Catuogno, del CONICET-CCT San Luis, con un monto de $14.764.365.

Furlán explicó que el objetivo de su proyecto fue desarrollar un producto que pudiera suplementar la dieta de las personas que actualmente en la Argentina están sufriendo de desnutrición, principalmente la gente de bajos recursos y por ende debía ser económico para que pudiera estar al alcance de todos. “Desarrollamos una matriz en donde se pudiera incorporar nutrientes, basada en los requerimientos diarios de niños/as, adolescentes y adultos/as”, señaló.

Además, remarcó la decisión de hacer la matriz como una pasta, es decir, fideos secos, que están listos para consumir y lo único que hay que hacer es hervirlos, y al tener un bajo contenido de humedad puede mantenerse a temperatura ambiente.

Por su parte, Catuogno comentó que su proyecto promueve el desarrollo productivo de la Región. “La idea del proyecto es trabajar con comunidades rurales”, manifestó. Serán ocho parajes en los que desarrollarán centros productivos que alcanzarán a 40 familias que van a estar trabajando en huertas frutihortícolas tanto para el desarrollo del consumo propio como también para la comercialización de esos productos.

Para finalizar, Barberis comentó que su proyecto tiene que ver con el desarrollo productivo y regional sustentable para incorporar valor agregado a los productos lácteos primarios de origen caprino, con inserción en la población rural de la provincia de San Luis. “Planteamos agregar valor a los productos primarios que ya se vienen realizando tradicionalmente en San Luis, involucrando a comunidades muy vulnerables”, expresó la investigadora.

Las autoridades de la Institución manifestaron su orgullo hacia los/as investigadores y expresaron su sentir en cuanto a que esta experiencia pueda servir para que otros/as investigadores de la Universidad se animen a participar de estas convocatorias.

“Espero se animen, vengan y tengan la posibilidad de desarrollarse y nosotros como Universidad también, brindarnos a la sociedad”, dijo Moriñigo.

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