Lorenzetti quiere volver a presidir la Corte con el apoyo de los gobernadores y choca con Cristina

Ricardo Lorenzetti quiere aprovechar el posible cambio de gobierno para volver a la presidencia de la Corte Suprema con el respaldo de los gobernadores peronistas.

 

Rafaelino como el gobernador electo de Santa Fe, Lorenzetti ocupó la presidencia del Máximo Tribunal durante 11 años, hasta que en 2018 Mauricio Macri logró imponer a Carlos Rosenkrantz en su lugar. Desde entonces, Lorenzetti se enemistó con la Rosada, se “peronizó” y conformó una tríada opositora al Gobierno con los jueces Horacio Rosatti y Juan Carlos Maqudeda.

 

Curiosamente quien se opone a la vuelta de Lorenzetti no es Elisa Carrió, que pidió su juicio político y lo hostigó durante toda la era macrista, sino Cristina Kirchner, que lo tuvo como presidente de la Corte durante sus ocho años de gobierno.

Cristina sospecha que hubo una mano internacional detrás de las fotos de ella declarando en Comodoro Py, la catarata de procesamientos en su contra y el encarcelamiento de su último vicepresidente, entre otras tantas figuras de su gobierno.

 

La ex presidenta cree que tanto el kirchnerismo como el encarcelado Lula da Silva en Brasil o el ecuatoriano exiliado Rafael Correa, fueron víctimas del “Lawfare” -guerra judicial en inglés-, un teoría que sostiene la existencia de una surte de conspiración internacional empujada por los Estados Unidos para barrer a los gobiernos “populistas” o de izquierda que dominaron la región durante la primera parte del siglo XXI.

 

El Lawfare, por definición, consiste en desprestigiar a un cierto sector político con un abuso de los procedimientos legales. En Brasil, la figura que identifica Cristina y sus aliados del PT con esa corriente es a Sergio Moro, ahora ministro de Justicia de Jair Bolsonaro, quien a través de del caso Lavajato provocó la caída del PT. El crack que hizo Moro en la política brasileña con sus fallos desembocó en la destitución de Dilma Rousseff y en el posterior encarcelamiento de Lula.

 

Moro comenzó a caer en desgracia en los últimos meses luego que se conocieran chats para perjudicar a Lula y escuchas para desestabilizar a Nicolás Maduro. La semana pasada recibió un golpe fuerte de la Corte Suprema de Brasil, que por primera vez revirtió un fallo suyo sobre el Lavajato: Aldemir Bendine, ex presidente de Petrobras, deberá regresar a primera instancia para una nueva condena.

 

Más allá de los reacomodamientos que ya empezaron a darse en Comodoro Py aún antes de las generales de octubre, Cristina cree que así como el Lawfare tuvo un impacto continental, la contraofensiva de esta corriente debe jugarse de manera simultánea con otros líderes de la región y acaso por eso, la liberación de Lula está tan presente en el discurso y hasta la acción política del hombre que eligió para disputar la presidencia.

 

Con un Rosenkrantz muy identificado con el macrismo, la mira para la nueva presidencia estará puesta en los movimientos de Rosatti y Maqueda. Estos dos jueces prefieren esperar para definirse y recuerdan que el presidente de la Corte se elige con cinco votos, que son los de los jueces de la Corte. Nadie más. El último antecedente en ese sentido es elocuente: en la última elección Lorezentti entró a la sala de acuerdos convencido que sería confirmado y cuando se retiró había perdido 4 a 1 con Rosenkrantz.

Fuente: LaPoliticaOnline

× ¿Te ayudamos?