Los alcances de la ley Justina: qué cambia en la ablación de órganos

 

AUDIO: MARÍA EUGENIA GARCÍA (CUCAI SAN LUIS) {mp3}garcia31052018{/mp3}

 

La directora del Centro Único Coordonador de Ablación e Implante -CUCAI San Luis-, María Eugenia García, explicó los alcances de la denominada ley Justina que ayer recibió media sanción en Senadores y que convierte a todos los mayores de 18 años en donantes potenciales de órganos y tejidos.

 

“Más allá de la voluntad expresa de ser donante de alguna persona, con la ley de Donante Presunto ya se viene haciendo. Lo primero que hacemos al hablar con la familia de una persona fallecida es preguntarle qué opinión tenía en vida sobre ser donante y respetamos esa decisión. Si nunca expresó nada y no lo expresó por escrito, es donante”, explicó García.

 

Con la ley Justina “se le quita protagonismo a la familia. Esta ley dice que con el DNI y el registro de donantes es suficiente. Si la persona expresó por escrito que no quiere donar sus órganos se respeta”, detalló.

 

“Si dijiste que sí, sos donante; si dijiste que no, es no; y si nunca dijiste nada, sos donante. Esto ya viene siendo así”, agregó García.

 

La funcionaria subrayó que otro de los cambios previstos por la ley que ahora pasó a Diputados es en relación a los menores de edad. Con la ley Justina “ya no se le preguntará a los dos padres (sobre la voluntad de donar) sino al padre que esté presente en ese momento”.

 

La funcionaria destacó que el porcentaje de donantes en San Luis “es bueno si se lo compara con la media nacional, el tema es que no alcanza: representa el 18% de los adultos registrados en la provincia”.

 

Según la página del Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante –el INCUCAI-, en la Argentina 7818 personas que necesitan un trasplante para salvar su vida.

 

El proyecto que ayer se debatió en el Senado lleva ese nombre porque fue propuesto por el papá de Justina Lo Cane, una nena de 12 años que falleció en noviembre del año pasado porque necesitaba un trasplante de corazón que nunca consiguió.