Los cruces con Chacho, así vivió Maradona su primer partido en Gimnasia

Los planteles saltaron a la cancha cuando la voz del estadio comenzaba a recitar la formación de Gimnasia. Detrás de ellos, Diego Maradona, el hombre de la mañana en El Bosque. Una cortina de humo azul y blanco cubría las tribunas, mientras desde ellas resonaba el aliento de los hinchas. Primero, con “el que no salta es un inglés”; después, con aplausos para el DT y el famoso “olé, olé, Diegooo, Diegoooo…”.

 

“El que no quiere a Diego no quiere a su madre”, decía una de ellas, justo a la espalda del Diez. El primer gesto fue para sus futbolistas: posó con ellos para la foto, arriba a la izquierda, como en su época de jugador. “Veo sonrisas y me pongo loco de felicidad”, dijo. Después, fue a buscar a Eduardo Coudet hasta el banco visitante: “Yo estuve en este club y sé lo que es”, le golpeó el pecho.

Diego siguió el encuentro con intensidad, celebró el gol de cara a la platea y se lamentó por una derrota con “dos pelotas sucias”.
Los planteles saltaron a la cancha cuando la voz del estadio comenzaba a recitar la formación de Gimnasia. Detrás de ellos, Diego Maradona, el hombre de la mañana en El Bosque. Una cortina de humo azul y blanco cubría las tribunas, mientras desde ellas resonaba el aliento de los hinchas. Primero, con “el que no salta es un inglés”; después, con aplausos para el DT y el famoso “olé, olé, Diegooo, Diegoooo…”.

“El que no quiere a Diego no quiere a su madre”, decía una de ellas, justo a la espalda del Diez. El primer gesto fue para sus futbolistas: posó con ellos para la foto, arriba a la izquierda, como en su época de jugador. “Veo sonrisas y me pongo loco de felicidad”, dijo. Después, fue a buscar a Eduardo Coudet hasta el banco visitante: “Yo estuve en este club y sé lo que es”, le golpeó el pecho.

 

Los cruces con Chacho, un rosario y la foto con sus jugadores, así vivió Maradona su primer partido en Gimnasia
El inicio del partido lo encontró sentado a la derecha del Gallego Méndez. A los dos minutos sacó un rosario de abajo de su campera, lo besó y volvió a guardarlo. Pero no aguantó mucho tiempo en su lugar, y varias veces se paró para reclamar a los árbitros, para celebrar una buena jugada de los suyos o para darles aliento, como ocurrió después del primer gol de Racing.

Las emociones llegaron en el segundo tiempo. Gimnasia empató con un gol de García y Diego lo festejó por duplicado, primero con el Gallego Méndez y sus ayudantes y con los plateístas al grito de “vamos, vamos”. En la popular, mientras tanto, sonaba el Himno Argentino y otra vez “el que no salta es un inglés”. Pero la euforia duró poco. Solo dos minutos y Racing volvió a golpear, tras un rebote que le quedó servido a Matías Zaracho.

Maradona respiró aliviado cuando Pillud se erró el tercero de La Academia y se lamentó cuando García tiró por arriba del travesaño lo que podía haber sido el empate agónico del Lobo. Se fue caliente (con dolor “en el alma”, como dijo después) pero satisfecho por el rendimiento de sus dirigidos, que más allá de las jugadas aisladas de los goles siempre mantuvieron el orden y mostraron actitud aun en desventaja: “Al equipo lo vi bien, bárbaro, y hay que seguir trabajando”, dijo en conferencia de prensa. Cuando le preguntaron por el cupo de Lautaro Chávez, contó que le gustaría sumar “a Careca o Van Basten”, pero que no les “da el cuero”. Y cerró con una broma para Coudet por los gestos que había hecho al costado de la cancha: “Fue a un teatro de revista”, dijo. El Chacho la devolvió: “Bastante tranquilo estuve”. Si. Fue una mañana bien maradoneana.

 

Fuente: TycSport