Los incendios en San Luis y el historial de investigaciones que quedaron en la nada

Lo dicen siempre los brigadistas y bomberos con más o menos experiencia: todo incendio es intencional si no hay de por medio algún evento climático. Intencional quiere decir provocado por una persona que decide prender fuego por algún motivo, desde limpiar un campo o comer un asado.

 

En San Luis, desde 2009, los incendios forestales parecen marcar una quinta temporada en los calendarios. Pueden comenzar en septiembre, octubre o noviembre y de forma oscilante. Hace 9 años, las llamas arrasaron 80 mil hectáreas en toda la provincia durante el mes de agosto; el año pasado el pico de máxima tensión se vivió con los fuegos de octubre que destruyeron la réplica de la Casa de Tucumán, en La Punta.

 

En esos dos infiernos separados por el tiempo hubo un factor común: la Policía y las autoridades del Gobierno anunciaron que habían ubicado a los responsables de la llama inicial pero las dos investigaciones derivaron en la nada. O, mejor dicho, la Justicia no pudo determinar que hayan sido los responsables del estrago.

 

En el primer caso, en los incendios forestales de hace nueve años, la Policía culpó al volcanense Nemesio Guerrero de comenzar un fuego alimentado por la venganza contra su hermano: con un bidón de nafta quemó el campo de su familiar y las llamas terminaron arrasando miles y miles de hectáreas.

 

Guerrero fue imputado por el mismo delito por el que encarcelaron al gerenciador del boliche República Cromañon, en el que murieron 194 pibes en 2004: estrago doloso. Aquellos fuegos de agosto en San Luis se llevaron la vida de dos bomberos y la de una mujer que quedó atrapada en una nube de humo en el ingreso a Villa del Carmen y decidió tirarse de un vehículo.

 

Pero Guerrero fue absuelto: no pudieron probar que haya sido el autor de semejante tragedia y daños.

 

Una situación similar se vivió el año pasado cuando la primavera avanzaba y comenzaron a verse las columnas de humo en la zona serrana. Fue el prólogo de dos jornadas calientes: las llamas pasaron por los cerros desde Potrero de los Funes y llegaron muy cerca de zonas pobladas de La Punta.

 

El entonces ministro de Seguridad Ernesto Nader Alí anunció en una conferencia de prensa que el autor del incendio estaba notificado y pocas horas después el productor rural Luis Rodolfo Cuello quedaba detenido por ser el presunto autor del incendio que comenzó en su campo de El Milagro, a la vera de la ruta 146.

 

La imagen de la Réplica de la Casa de Tucumán con el techo derrumbado se convirtió en viral durante las dos jornadas infernales.

 

Cuello pasó ocho días preso por el testimonio de otro productor rural, José Luis Rodríguez, quien le dijo a la Policía que lo escuchó decir que iba a quemar su campo para prepararlo para la siembra y que había sacado animales en consignación. En ese incendio, Cuello perdió el 60 por ciento de su propiedad.

 

El juez Sebastián Cadelago lo liberó por falta de mérito. Al igual que lo que pasó con Guerrero, a muchos les resultó incómodo escuchar que el sospechoso de provocar tanto daño haya quedado en libertad.

 

Un dato más sobre Cuello: el Laboratorio de Delitos Complejos determinó que su teléfono celular no se activó en las antenas cercanas a su campo sino en la ciudad de San Luis.

 

Al margen de esos expedientes queda la anecdótica intervención de la entonces ministra de Seguridad Beatriz Alagia luego de los cruentos incendios en El Suyuque, dos años atrás, cuando apuntó a militantes del poggismo como los autores. Pero –dijo en una conferencia de prensa-, el humo y la oscuridad le impidieron identificarlos.