Los usos más extraños de una impresora 3D que no podrías imaginar

Las impresoras 3D han revolucionado las manualidades, las reparaciones, y muchos sectores de la industria. Pero sus aplicaciones son prácticamente infinitas. Y algunas de ellas, muy curiosas…

En muchos aspectos, una impresora 3D es un viejo sueño hecho realidad. ¿Quién no ha soñado, de niño, con imprimir sus propios juguetes? O desde un punto de vista profesional, con crear tus propias piezas y objetos para comercializar, o para reparar.

Las impresoras 3D actuales son algo más rápidas y versátiles que las primeras que salieron, pero aún hay mucho por mejorar, especialmente en lo que se refiere a la velocidad: imprimir una pequeña pieza puede llevar varias horas, y un objeto grande, días.

¿Para qué se usa una impresora 3D? A nivel doméstico, para imprimir juguetes, objetos decorativos, herramientas, mods, soportes de consolas, carcasas para Raspberry Pi, etc. A nivel profesional, piezas de trabajo, reparaciones, maquetas de proyectos, publicidad, prótesis, y mucho más.

Estos son los usos convencionales. Pero hay otros muchos más curiosos. Desde imprimir comida a motos de carreras a tamaño real, o puentes para cruzar ríos.

Fuente: ComputerHoy