Macri ajusta su agenda internacional para privilegiar su campaña presidencial

Mauricio Macri destina las veinticuatro horas del día a monitorear la economía nacional y planificar su reelección presidencial. Ya no piensa en sus viajes al exterior y si ahora está en Asia fue por un compromiso personal que no podía eludir. A principios de diciembre de 2018, Macri recibió en Olivos al premier Narendra Modi, y allí acordaron una visita oficial para profundizar las relaciones comerciales y políticas entre la Argentina y la India.

 

Hacia delante, el Presidente tiene previsto una corta gira por Francia y Bélgica y después hará un viaje relámpago a Japón para participar de la cumbre del G20. No quiere ir a la Asamblea General de Naciones Unidas en septiembre y ya resolvió cumplir con toda su agenda geopolítica desde Buenos Aires, si la situación en Venezuela, el acuerdo Mercosur-Unión Europea o una cumbre con Donald Trump no altera su decisión de concentrar los esfuerzos en una campaña electoral que se mueve al ritmo de la compleja situación económica.

 

Para los socios comerciales de la Argentina y los aliados internacionales de Macri -Xi Jinping, Ángela Merkel, Emmanuel Macron, Jair Bolsonaro y Trump-, el jefe de Estado es un pato cojo que disputa su permanencia en Balcarce 50 con una eventual candidata que no hace declaraciones y es acusada de corrupción sistemática. En este contexto, las giras al exterior mejoran los lazos personales entre jefes de Estado, pero no implican un solo negocio privado a favor de la Argentina. No habrá un dólar desde el exterior, hasta que se conozca el resultado del ballotage.

 

A esa altura del año, Macri sólo estará pensando en CFK y su estrategia electoral. Faltarán cuatro meses para la primera vuelta presidencial.

En plena campaña electoral, Macri no quiere ir a la ONU y, si lo hace, es por pedido de Trump para tratar la situación política y social en Venezuela.

 

Fuente: Infobae

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