México: un mensaje de WhatsApp llevó a un pueblo a quemar vivos a dos hombres inocentes

En un pequeño pueblo de México, rumores sobre secuestradores de menores se extendieron a través de WhatsApp. Si bien resultaron ser falsos, una multitud ya había quemado vivos a dos hombres antes de que alguien pudiera comprobarlo.

 

El 29 de octubre, poco después del mediodía, Maura Cordero notó un número inusual de gente reunida fuera de la comisaría que está junto a su tienda de artesanías en el pequeño pueblo de Acatlán, en el céntrico estado mexicano de Puebla.

 

Cordero, de 75 años, se acercó más a la puerta y se asomó.

 

Decenas de personas se amontonaban en la principal calle del pueblo. Y el número no paraba de crecer. Pronto, ya sumaban más de un centenar. La mujer no recordaba haber visto una muchedumbre así fuera de los periodos festivos.

 

Una patrulla que llevaba a dos hombres a un pequeño calabozo pasó frente a su establecimiento. El vehículo era seguido por más gente y los gritos que acusaban a los detenidos de ser secuestradores de niño empezaron a aumentar.

 

Del otro lado de la reja que está en la entrada de la comisaría, los agentes les respondían que los hombres no habían raptado menores sino que habían cometido un delito menor. Lo repetían una y otra vez mientras la multitud seguía creciendo.

 

no había pruebas de que hubiesen cometido ningún crimen y que habían sido llevados a la comisaría por “alteración del orden”, después de haber sido abordados por residentes locales.

 

Pero la multitud estaba convencida de una versión diferente de origen desconocido que se esparció a través de la aplicación de mensajes privados WhatsApp.

 

“Por favor, todos estén alerta porque una plaga de secuestradores de niños entró en el país”, dice el mensaje que pasó de teléfono a teléfono.

 

“Al parecer, estos criminales están involucrados en el tráfico de órganos… En los últimos días, desaparecieron niños de 4, 8 y 14 años, y algunos fueron encontrados muertos y con signos de que se les habían extirpado órganos. Sus abdómenes habían sido abiertos y estaban vacíos”.

 

Un tercer hombre, Petronilo Castelán, el Paisa, usó un altavoz para llamar a todos los ciudadanos a aportar dinero para comprar combustible y prenderle fuego a los detenidos. Se puso a caminar entre la gente recolectándolo.

 

En su tienda, Maura Cordero observaba con miedo, hasta que oyó a alguien fuera diciendo que había que correr porque la muchedumbre iba a quemar a los dos hombres. “¡Querido Dios, esto no es posible!”, pensó.

 

Poco después, la multitud se unió con un solo objetivo. Forzaron la estrecha reja de la comisaría y arrastraron a Ricardo y Alberto Flores fuera. Mientras la gente levantaba sus celulares para grabar lo que sucedía, los hombres fueron empujados al suelo hasta la base de una escalera de cuatro peldaños y golpeados salvajemente. Luego, les echaron encima el combustible.

 

Según las autoridades estatales, cinco personas han sido acusadas de haber instigado el crimen y cuatro más, de haberlo ejecutado. Martínez, quien hizo la transmisión en directo, Castelán, quien recaudó el dinero para el combustible y el hombre identificado como Manuel, quien tocó las campanas, se encuentran entre los primeros.

 

Pero los otros dos instigadores y los cuatro sospechosos se dieron a la fuga, según afirma la policía.

 

 

Fuente: BBC