Muerte en el Parque Industrial: pedirán la reconstrucción del hecho con la presencia del policía

Mientras el alférez de policía José Francisco Zárate Castro pasa su segundo día de encierro, shockeado y angustiado según su abogado, otras medidas se ponen en marcha para empezar a entender qué pasó entre la noche del viernes y la madrugada del sábado pasados en el Parque Industrial Norte cuando el policía abrió fuego con su arma reglamentaria y mató a Jorge Britos. La más importante será, al menos en el plazo de los ocho días, la reconstrucción del hecho.

 

Quien pedirá la medida será el abogado Jorge Alfredo “Pupa” Agúndez, quien desde hoy representa a Liliana Britos, la madre de la víctima, que ya tiene el rol de particular damnificado en el expediente.

 

Tanto Agúndez –más acostumbrado a las defensas penales que al papel de querellante-, como el abogado del policía, el penalista Alfredo García Garro, tienen hasta ahora poco conocimiento del expediente porque el proceso recién comienza. De hecho hoy García Garro se lo pudo llevar de Tribunales para fotocopiarlo y empezar a trazar una estrategia de defensa.

 

Lo mismo hará Agúndez. Con todo, ya adelantó que pedirá la reconstrucción del hecho “con la presencia del policía en el lugar”, le confirmó a SanLuis24. “El tipo (por Zárate) los iluminó y los cazó. ¿Dónde lo mataron? ¿Estaba adentro o afuera de la fábrica? ¿Qué hizo el policía después? Yo creo que se profugó”, apuntó el abogado y exsenador nacional por el radicalismo.

 

“El Coreano” vivía en el asentamiento La República, en la zona oeste de la ciudad. Tenía 24 años y hacia pocos meses que convivía con su novia, Lucila Quiroga, con quien tuvo dos hijos: Michel, de 3 años y Solange, una beba de de seis meses.

 

El viernes a la noche, cuando finalizaba el 25 de Mayo, Britos le dijo a su novia “que se iba a ganar unos cobres” en alusión a que iba a robar unos cables. Fue hasta el barrio La República y se perdió en la noche.

 

Hay dos declaraciones en el sumario que armó la división Homicidios que menciona a tres amigos del muchacho: Gabriel, Agustín y Nico. Ellos serían los que esa noche lo acompañaron hasta la fábrica donde Zárate Castro hacía el adicional. El alférez, en la confesión que le hizo al jefe de la seccional donde trabaja, mencionó que en el depósito de la fábrica AVH “había tres vagos”.

 

El sábado 26 a las 19, los 70 kilos sin vida de “el Coreano” yacían en la morgue judicial para la autopsia que estuvo a cargo del forense Luis Lucero Arienti. Describió en el examen externo “un cuerpo intervenido” quirúrgicamente: al joven lo operaron de urgencia en el Hospital San Luis y por eso lo primero que vio el perito fue la cicatriz reciente de la operación.

 

También describió los tatuajes que tenía: una figura humana en el hombro derecho, dos anagramas chinos en el antebrazo derecho, un escorpión en el antebrazo izquierdo y uno más, sugestivo, en la pierna izquierda: “cumbia hasta la muerte”.

 

El proyectil calibre 9 milímetros que según la pericia balística salió de la Bersa Thunder reglamentaria de Zárate perforó la vena porta del hígado, el páncreas y el colon de Britos.

 

El forense determinó que la bala ingresó “a 18 centímetros del hueco axilar derecho sobre la línea axilar media” con una trayectoria de derecha a izquierda, levemente hacia arriba y de atrás hacia adelante. El plomo parcialmente deformado fue extraído durante la necropsia.

 

García Garro no descartó que en los próximos días cuando el alférez recupere la compostura se presente a declarar. Será su arma de defensa más efectiva en esta etapa del proceso que lo tiene acusado de un delito que prevé una pena de hasta 25 años de cárcel.