Muerte en el peaje: las razones del juez para encarcelar al conductor de la camioneta

AUDIO: Juez Cadelago Fillipi

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El juez Sebastián Cadelago procesó con prisión preventiva a Héctor Antonio Fernández por homicidio simple. Con esa calificación el magistrado entiende que el conductor de la Ford F100 encerró de forma intencional al Peugeot 207 en el que viajaban Hugo Omar Torres, Lidia Frías, Lidia Andrea Gutiérrez y el pequeño Williams Gutiérrez Torres, todos fallecidos como consecuencia del vuelco.

 

El accidente ocurrió el domingo 9 de junio a la noche en cercanías del Peaje Cruz de Piedra.

 

Los principales puntos del auto de procesamiento de 35 fojas del juez Cadelago son los siguientes:

 

El hecho“Como ya fuera puesto de manifiesto al momento del llamado de indagatoria, era justamente la diferencia horaria del paso de ambos vehículos en relación a la escasa distancia en donde se produjo la colisión, uno de los elementos de prueba que permitían sospechar que el vehículo mayor hubiera retrasado intencionalmente su marcha para esperar el paso del PEUGEOT. La cuestión ha quedado plenamente aclarada a partir de la pericia accidentologica efectuada en autos con el dictamen coincidente de la perito oficial y de la perito de parte. Del mismo surge que el impacto se produce a raíz de la maniobra realizada por la camioneta FORD modelo F. 100 que mientras se conducía por Avd. Pringles (ex Ruta Nº 20) con dirección al Norte cruza el cantero central pasando la calzada con sentido contrario (Sur) ocasionando el impacto Fronto-Lateral con el Automóvil PEUGEOT modelo 207 que circulaba por dicha vía por el carril externo, vale decir por el carril de circulación lenta. Establecen las peritos asimismo que el PEUGEOT se conducía a una velocidad no superior a los 40 Km/h y pese a haber efectuado un frenado de emergencia de 8,5 metros aproximadamente no pudo evitar el impacto con la camioneta, lo que habla a las claras del intempestivo y absolutamente inesperado cruce de la misma. Asimismo pudo determinar la pericia que la camioneta FORD modelo F. 100, que como ya se señalara con anterioridad, abandono el peaje a la hora 21:33:52  para luego girar por la rotonda del Cruz de Piedra o del Golf para retomar la calzada que conduce al peaje a la hora 21:37:30, vale decir prácticamente 4 minutos después de abandonar el peaje. En este punto cabe señalar que la más simple operación matemática permite concluir que siendo la distancia existente entre el peaje y la rotonda de aproximadamente 1000 metros, no se explica las razones por las cuales FERNÁNDEZ demora 4 minutos en llegar a la rotonda cuando conduciéndose a una velocidad de 60 km/h. debería haber recorrido dicha distancia en un minuto, por lo que para demorar 4 minutos debe haber conducido a una velocidad no mayor a los 15 km/h.; velocidad que es absolutamente irrisoria para circulación vehicular en un camino de doble vía y que a parte no se condice con las imágenes que muestran las captaciones fílmicas tanto de la rotonda como del peaje, de la que puede observarse a simple vista, que la velocidad a la que se conducía, aunque no haya sido determinada, era claramente mayor. De hecho en la cámara que registra su salida del peaje se advierte que el mismo sale a baja velocidad pero a los pocos metros aumenta la misma a un nivel similar a la de los otros vehículos que se pueden observar en la misma situación. No huelga agregar que conforme a la declaración de (se omite el nombre del testigo) en esta sede, FERNÁNDEZ se conducía a una velocidad de aproximadamente 50 Km/h.  Teniendo presente entonces las constancias valoradas puedo sostener que el responsable del deceso de las víctimas de la presente causa es el IMPUTADO FERNÁNDEZ HÉCTOR ANTONIO y que su conducta fue DOLOSA conforme el análisis técnico que seguidamente se efectúa”.

 

El rechazo al planteo de la defensa“Entendiendo acreditada con las pruebas de cargo antes evaluadas la materialidad de los hechos investigados y la participación que en los mismos le cupo al Sr. FERNÁNDEZ, con el grado de probabilidad requerido en esta instancia procesal, corresponde pronunciarme sobre la calificación legal que merecen los hechos endilgados. Que la defensa ha planteado la mutación de la calificación legal, argumentando que el estado de alcoholismo de su defendido claramente y los testimonios sobre la forma en que se conducía el mismo en momentos previos al hecho son claros indicadores de una conducta negligente, imprudente, inconsciente de su defendido, que debe ser encuadrada dentro de los límites de la culpa, vale decir, en los términos del art. 84 del Código Penal. Que dicho planteo, tal como surge de la valoración supra efectuada debe ser rechazado. En efecto, ya desde el llamado a indagatoria se había puesto de manifiesto la posibilidad de que el hecho encuadrara en los términos del homicidio simple con dolo eventual en atención a las circunstancias y pruebas que se hallaban incorporadas al expediente hasta ese momento. Y ello, en atención a que la conducta que ab initio se presentaba como posible, parecía exceder los límites de la culpa temeraria para ingresar en el campo del dolo – en carácter eventual-. Ello, en atención a que surgía que el modo de conducir absolutamente desaprensivo, en extremo riesgoso del imputado, que incluía conducción en zigzag, frenadas o arrancones inesperados, intempestivas maniobras de cruce de carril que se había producido durante una gran cantidad de kilómetros claramente había sido advertido al mismo por algunos automovilistas que lo habían sufrido, (mediante bocinazos, e incluso claros gestos de ofuscación), sumado a las evidentes posibilidades que tuvo Fernández de desistir de su actitud pese a lo cual el imputado continuó su marcha con evidente desprecio, consentimiento y o aceptación de las posibles consecuencias dañosas de su forma de conducción”.

 

Y agrega“En otras palabras, entiendo que no estamos en presencia de un accidente de tránsito, sino en un hecho donde el modo de matar que el autor decide utilizar es la consciente y voluntaria provocación de una colisión automovilística, es decir, la camioneta en la que se conducía el imputado, es el arma homicida. Aplicando las reglas de la lógica y de la experiencia común con base en la prueba incorporada no es posible encontrar otra explicación posible a los hechos investigados. Ha quedado perfectamente establecido que el imputado demoró su marcha a partir del paso del peaje, sea conduciéndose a velocidad muy baja o deteniéndose o de otra manera, – en cualquier caso la forma de la demora no es captada por las filmaciones incorporadas a la causa-, retoma su marcha por la vía correspondiente hacia el peaje y cruza el cantero central invadiendo el carril de circulación del Peugeot 207 justo metros antes del dicho automóvil, imposibilitando y/o haciendo totalmente ineficaz las maniobras de evitación (frenado) efectuadas por la conductora.  Entiendo que esa demora, es un tiempo de espera, de premeditación, que el imputado aguardaba el momento para colisionar o provocar la colisión con el vehículo menor, oportunidad que se presentó cuando este último venía por el carril contrario, lo que lo obligo a cruzar el mismo para lograr su objetivo. La pericia ha descartado un fallo mecánico en atención a que las imágenes analizadas muestran una circulación correcta y sin problemas por parte de Fernández, y por las mismas razones descarto una posible maniobra imprudente, negligente, temeraria. No encuentro una posible motivación distinta en el cruce del cantero a la de querer colisionar o provocar la colisión con el Peugeot, desde que se advierte que el imputado, con posterioridad al paso del peaje se condujo de manera correcta, salió del mismo manteniendo su carril y retomó su marcha en la rotonda  de forma adecuada. Tampoco puede haber razones de urgencia ya que evidentemente, sus actos indican que no tenía prisa alguna. Es justamente también esta corrección en la conducción y las declaraciones de Lucero, lo que permite sostener en esta instancia, que pese al exceso en la ingesta de alcohol, el imputado tenía suficiente control, comprensión y dominio sobre sus actos. Surge de la pericia que la debilidad estructural del vehículo menor habría coadyuvado en el resultado fatal. Ello en nada interfiere con el dolo, con la finalidad de la conducta  puesta de manifiesto por el imputado. Resulta una cuestión evidente de la experiencia general, que la robustez estructural, y el peso el  de una pick up, que es un vehículo concebido para trabajar en condiciones rústicas, es muy superior al de un automóvil como es un Peugeot 207. Esta circunstancia no puede haber escapado al imputado, que por otra parte, como productor ganadero, debe conocer las diferencias entre ambos automóviles. Y por otro lado, entiendo que es justamente ese conocimiento, fue tenido especialmente en cuenta, desde que la mayor robustez, peso, altura, de su camioneta y el  sector de la colisión que provocaba opuesto a su lugar de conducción, le brindaba una importante seguridad en cuanto a que en caso de recibir lesiones estas serian de menor entidad”.

 

El posible móvil: “Finalmente efectuó un breve análisis de los posibles motivos de la determinación homicida de Fernández, aclarando desde ya que la constatación de las motivaciones no es un requisito típico en el homicidio simple, que solo se satisface con la verificación del dolo, bastando por ejemplo un mero impulso  – con conocimiento y voluntad – ocasional. Se ha planteado, sobre todo a partir de las declaraciones de (NdelaR: se omiten los nombres de testigos), la posibilidad de una discusión de tránsito previa. Con las prevenciones efectuadas sobre los dichos de (…) efectuadas en el acápite valoración de la prueba, lo cierto es que dicha hipótesis aparece como probable, atento el modo en que había conducido el imputado desde por lo menos la localidad de El Durazno. Sin perjuicio de ello, no escapa a mi conocimiento, ciertos trascendidos de las redes sociales y/o periodísticos que dan cuenta de un posible conflicto previo entre el Sr. Torres y Fernández, hecho sobre el que se profundizará la investigación, ya que en definitiva el objeto de la investigación penal es el descubrimiento de la verdad real”.  

 

Las razones del encarcelamiento“Que la indudable desaprensión puesta de manifiesto por el imputado al cometer el hecho endilgado, la elevada escala penal prevista para el delito endilgado que haría inviable que en el caso de eventual condena esta sea impuesta con carácter condicional, constituyen elementos objetivos que permiten sostener razonablemente la existencia de riesgo procesal, por lo que corresponde convertir en Prisión Preventiva la detención que viene sufriendo el imputado FERNÁNDEZ HÉCTOR ANTONIO”. 

 

Fernández ya fue trasladado al Servicio Penitenciario provincial.