¿Mundial o Eurocopa?

“Los equipos europeos son buenos porque están llenos de argentinos, brasileros, uruguayos”. ¿Cuántas veces escuchamos o dijimos esta frase – con sus innumerables variantes -? Los últimos cuatro mundiales se encargan de desmentirla. El de Rusia sobre todo.

Los cuartos de final de la actual Copa del Mundo dejaban un panorama poco alentador para el fútbol sudamericano: sólo dos de las ocho selecciones pertenecían a nuestra parte del mundo y sólo una de esas dos podía llegar a la final, puesto que si pasaban ambas se enfrentaban en semifinales. Ninguna de las dos superó esa instancia.

Uruguay casi le hizo un homenaje a aquella frase de Manu Ginóbili que se viralizó en el último tiempo: con la garra sola – “con huevos”, dijo Manu – no alcanza, hay que jugar bien. El equipo de Oscar Tabarez no jugó bien contra Francia. Lo empujó contra su arco cuando estuvo en desventaja, creó alguna que otra situación de gol, pero no tuvo merecimientos futbolísticos para empatar o ganar el partido.

El propio DT lo reconoció en la conferencia de prensa: “Francia nos ganó bien”, aseguró, triste pero sincero. Francia hizo lo que se esperaba: atacó hasta que se puso en ventaja, después cedió la posesión de la pelota – pero sin refugiarse cerca de su arco – y esperó agazapado su oportunidad de contragolpear, que para eso tiene jugadores hábiles, inteligentes y veloces – Mbappé, Griezmann, Giroud -. Amplió la ventaja por un error tremendo del arquero uruguayo, pero nunca pareció que estuviera en peligro su triunfo.

Francia se cargó a otro sudamericano, acumuló tres en este mundial: Perú en primera ronda. Argentina en octavos y Uruguay en cuartos. No serán más porque ya no quedan más sudamericanos.

 

Porque el “gran candidato” a quedarse con la Copa, Brasil, tampoco superó los cuartos. Perdió con Bélgica, un buen equipo que llega a semifinales sin que nadie lo haya tomado mucho en cuenta.

De la mano de su entrenador, el español Roberto Martínez, planteó un partido para controlar a los habilidosos de Brasil pero generando espacios para sus potentes delanteros. Le salió redondo, en el primero tiempo. Un gol en contra y un contraataque monumental que culminó De Bruyne hicieron la diferencia irremontable.

Brasil salió a encerrar a los belgas contra su arco en la segunda mitad. Casi lo logró: tuvo innumerables situaciones de gol que no pudo plasmar en la red, por impericia de sus delanteros para definir y la gran noche de Courtois.

 

Por lo que hizo en el segundo tiempo, la “Verdeamarelha” merecía al menos ir al alargue. Pero el fútbol, a veces, sabe poco de merecimientos y en lugar de ir a la prórroga la última esperanza sudamericana irá al aeropuerto para volver a casa.

Con estas definiciones, sólo quedan equipos europeos con vida en la Copa: la primera semifinal será Francia-Bélgica, la otra se definirá el sábado con los partidos Inglaterra-Suecia y Croacia-Rusia. El campeón, además de europeo, será sorpresivo. Ninguno de los 4 principales candidatos (antes de empezar el Mundial) estará entre los cuatro mejores: Alemania cayó en primera fase, Argentina y España en octavos y Brasil en cuartos. Francia venía un escalón más abajo, y ahora subió su cotización.

Cuando termine este mundial habrá campeón Europeo. Igual que en Brasil 2014 (Alemania), Sudáfrica 2010 (España) y Alemania 2006 (Italia). Recién en Qatar 2022 los sudamericanos tendrán revancha. 20 años después del último título, conseguido por Brasil en Corea-Japón 2002.

 

¿A qué se debe esta supremacía europea? Puede haber muchos factores. Algunas características son importadas de sudamerica, como la gambeta en el uno contra uno, el jugar hacia las bandas, que los laterales tengan aptitudes para el ataque, jugar en corto. Otras son genéticas: muchos de los mejores jugadores del continente son de origen africano (Lukaku, Mbappé, Pogba, por citar figuras de este mundial) y poseen una potencia y una velocidad privilegiada. Y también entra en juego el orden y la planificación, que pertenecen al ADN europeo.

El desarrollo de estrategias y tácticas, el estudio de los rivales y de los jugadores propios para potenciarlos, el no subestimar a los contrarios, aporta su grano de arena para hacer el combo.

Si encima surgen estrellas como los belgas Courtois, Lukaku, Eden Hazard, De Bruyne o los franceses Pogba, Mbappé y Griezmann, o el inglés Harry Kane, o tantos otros, se entiende mejor el panorama.

Sudamérica deberá esforzarse y trabajar mucho para equiparar la competencia. Ya no alcanza con un “iluminado” como Pelé o Maradona. Está más que claro.

 

 

Por Facundo Insegna.