Nuevo récord: en promedio, las familias pobres necesitan aumentar 40% sus ingresos para acceder a la canasta básica

Los ingresos de los hogares pobres están cada vez más lejos de la línea de pobreza. El dato se desprende del último informe del INDEC que había arrojado un incremento de las personas que no acceden a la canasta básica. Esta “brecha”, la distancia entre los ingresos de los hogares pobres y el piso mínimo para poder superar esa condición, llegó al máximo de la era Macri.

 

Según el dato más reciente, los hogares pobres necesitan aumentar en promedio sus ingresos un 40% para salir de la pobreza. Ese porcentaje, conocido como “brecha de pobreza”, muestra qué tan lejos -económicamente- están las familias de superar la línea de pobreza. Si ese valor aumenta, las familias están más lejos de poder acceder a los bienes básicos.

 

A su vez, ese 40% significa que, si en esa familia trabajan dos personas que cobran salarios similares (por ejemplo, un padre y una madre), hace falta que un tercero consiga un tercer salario similar, para que ese hogar salga de la pobreza. Este dato se calcula desde 2016.

“Es importante complementar la lectura de la brecha con la tasa: si la tasa de pobreza aumenta puede ocurrir que hogares que estaban cerca de la línea caigan por debajo de ella; eso puede hacer que la brecha, que se calcula sobre los pobres, se reduzca”, explicó a A24.com Santiago Poy, investigador del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la UCA y doctor en Sociología. “Dicho en otras palabras: el universo de pobres se vuelve más heterogéneo y eso podría explicar una menor brecha”, explicó.

 

Qué pasó en los últimos años

Cómo se mide la pobreza. Para saber si un hogar es considerado pobre o no, se comparan sus ingresos con los gastos entendidos como básicos según la cantidad de habitantes, sus edades y sexos. Esos costos se desprenden de la Canasta Básica Total, que incluye pagos de comida, ropa, hogar, transporte, etc.

Cómo se calcula la brecha. Primero se toma en cuenta el ingreso promedio de los hogares que están por debajo de la línea de pobreza. Luego, a ese valor se le resta la canasta básica y el resultado es entendido como la “brecha monetaria”. Por último, para que el resultado sea relativo y no se vea afectado por efecto de la inflación, ese monto es dividido por el monto de la canasta. Así se llega a la brecha porcentual promedio de los hogares pobres.

 

De qué otras maneras se puede medir la pobreza. Otra opción es medir la pobreza por dimensiones, que analiza qué necesidades básicas están insatisfechas, como acceso a la salud, educación, vestimenta, hogar, cloacas, entre otras.

Según Poy, estas son útiles en tanto están menos influidas por el ciclo económico que las medidas de pobreza monetaria: “En Argentina, las estimaciones en base a la Encuesta de la Deuda Social Argentina muestran una tendencia levemente positiva, ya que el porcentaje de hogares con alguna carencia se redujo de 66,2% a 62,6% entre 2010 y 2018”, explicó el sociólogo.

Fuente: A24