Pepe Mujica, sobre la película de sus años en prisión: “¿Si me gustó?No, La sufrí

-¿Qué le pareció el trabajo del actor español Antonio de la Torre, que hizo de usted en la película?

-Hizo un esfuerzo colosal, un trabajo bárbaro, desde tener que adelgazar… En él se ve un compromiso profesional muy fuerte. No es nada fácil tratar de acercarse a un personaje así… De la Torre es muy reconocido en España.

 

Luego de pasar con éxito por el Festival de Venecia, La noche de 12 años participará en la sección competitiva “Horizontes Latinos” del Festival de San Sebastián y será la película de apertura del Festival de Biarritz. También será la que enviará Uruguay a la preselección para el Oscar a mejor película extranjera.

Según su director, Álvaro Brechner (Mal día para pescar y Kaplan), el filme es una “exploración sobre los límites de supervivencia”. Y agrega: “Es cierto que es un pasaje doloroso, pero la libertad del individuo, de tomar sus decisiones acerca de qué tipo de hombre quiere ser, permanece”.

 

En el rol de los dos tupamaros detenidos junto a Mujica, Mauricio Rosencof y Eleuterio Fernández Huidobro, estuvieron el Chino Darín y Alfonso Tort. En la película también trabaja Soledad Villamil.

“Tal vez la conclusión más importante que tuvimos en el período que estuvimos en las catacumbas fue consultarnos los tres cuál era nuestro deber militante en esa condición y en ese lugar y se sintetiza en una sola palabra: resistir”, dijo Rosencof, de 85 años, periodista, novelista y dramaturgo.

 

Eleuterio Fernández Huidobro, que fue ministro de Defensa durante el gobierno de Mujica, murió en 2016.

Justamente, fueron Rosencof y Fernández Huidobro quienes escribieron el libro Memorias del calabozo, en el que se basó la película.

 

Ahora, en la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo, donde se da la charla con Clarín, Mujica se detiene frente a un cuadro que lleva la imagen de otro Mugica, en este caso, con “g”, Carlos, el sacerdote asesinado por la Triple A en 1974. “Con g o con j, los Mujica somos todos de origen vasco”, señala Pepe.

 

-De los 12 años que estuvo sólo en su celda, ¿cuál fue el momento más difícil?

-Cuando me enteré de la muerte de algunos compañeros que, precisamente, habían muerto acá, en la Argentina.

-¿Qué sintió al recuperar la libertad?

 

-Yo, con otro compañero, salí dos días antes que el grueso. Y ya teníamos un cometido: conseguir un local para volver a juntarnos. Así lo hicimos… Salí, le di un beso a mi madre, llegué a mi casa, me encontré con mi hermana, les di un abrazo a mis amigos y salí a conseguir el local que necesitábamos. Lo encontré en un antiguo convento de los padres franciscanos.

-Visto a la distancia, ¿qué sentido tuvo todo lo que usted vivió en aquellos años de encierro?

 

-¿Y qué sentido tiene la vida? ¿Para usted tiene algún sentido la vida hoy? ¿O vive porque come y duerme y trabaja? El sentido lo andamos buscando, ¿verdad? La diferencia que tenemos los seres humanos con las hormigas y la lechuga es que nacemos por milagro. Estar vivo es un milagro.

Hay 40 millones de probabilidades de que acá hubiera otro y no nosotros. Como es algo tan cotidiano no pensamos en esto. Lo que también podemos hacer los seres humanos es incidir en el rumbo que toma nuestra vida. Pero no siempre lo hacemos. Y nos vamos a pasar la vida trabajando, consumiendo, pagando cuotas. Si no nos preguntamos para qué vivimos…

Fuente: Clarin

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