Pitanazo: del “no fue córner” a la final del mundial

El árbitro argentino Néstor Pitana es, para la FIFA, uno de los mejores del mundo. Tanto que lo designó para dirigir 5 partidos en la actual copa del mundo Rusia 2018. Entre ellos, la gran final del próximo domingo.

Pitana alcanzará dos récords el domingo, aunque uno ya lo tiene en su poder: será el segundo referí argentino que dirigió dos mundiales (tras Ángel Coerezza en 1970 y 1974) y también el segundo en arbitrar partido inaugural y final de una misma Copa (el primero fue Horacio Elizondo en Alemania 2006), tras Rusia-Arabia Saudita que abrió el campeonato.

El misionero hizo méritos suficientes en la Copa para que la FIFA lo tuviera en cuenta de cara a la final. Pero también lo ayudó un poco la suerte.

La Comisión de Árbitros del organismo destaca el estado atlético del juez argentino, como así también su interpretación del juego y la seguridad con la que lleva adelante los partidos. Además, considera que junto a sus dos colaboradores – los también argentinos Juan Pablo Belatti y Hernán Maidana – forman un equipo que funciona casi a la perfección.

Por otro lado, la ausencia de las selecciones sudamericanas (sobre todo de Argentina) en la parte decisiva del campeonato le permitió a Pitana estar a disposición de sus designaciones.
En nuestro país, el misionero no tiene tantos adherentes. Caruso Lombardi, Juan Sebastián Verón, Marcelo Gallardo y el resto de los que siempre se quejan de los arbitrajes lo han cuestionado más de una vez por sus decisiones en partidos que involucraban a sus equipos.

El episodio que más grabado quedó en la memoria de los futboleros argentinos fue aquel tiro de esquina mal cobrado por Pitana que le permitió a River ganar un superclásico. La jugada fue rápida: Hernán Grana (por entonces lateral derecho de Boca) punteó la pelota que dio, de manera casi imperceptible, en el taco de Manuel Lanzini (delantero del Millo en esa época) y salió por la línea de fondo. Pitana cobró córner.

De ese tiro de esquina llegó el centro para el cabezazo de Ramiro Funes Mori que le dio la victoria a River en la Bombonera.

Eso sucedió el 25 de abril de 2015, cuando Carlos Bianchi era técnico xeneize. En la conferencia de prensa posterior, el Virrey aseguró que “Sin el gran Pitanazo no perdíamos” y remarcó: “No fue córner”.

Muchas polémicas más sumó el misionero desde entonces. Pero ya en ese momento había dirigido un Mundial y se encaminaba a su segundo, acaso solo soñando en poder arbitrar una final.

El porte físico (mide 1,91 m), su estado atlético (es profesor de Educación Física), su lectura de los partidos y el control sobre el comportamiento de los jugadores lo pusieron como uno de los mejores del planeta en su rama. La mala campaña de Argentina y el resto de las selecciones de Conmebol en la Copa hicieron el resto.

 

Por Facundo Insegna.