Plasma en adultos mayores: sería eficaz si se administra rápido en cuadros leves

Un estudio argentino mostró que el plasma de pacientes recuperados mostró eficiencia en adultos mayores con coronavirus si se es administrado cuando el cuadro aún es leve y dentro de las 72 horas de haberse realizado el diagnóstico.

El trabajo “Evaluación de eficacia de la administración de plasma de convaleciente en forma temprana contra el COVID-19 en adultos mayores”, concluyó que “siempre y cuando se administre en cuadros leves y de forma precoz, el plasmo mostró un 60% de eficacia, es decir, evitó que 1 de cada 6 pacientes con Covid-19 evolucionaron a una forma más grave de la enfermedad”, según indicó el doctor Fernando Polak, líder de la investigación.

En concreto, se reclutaron a 160 pacientes mayores de 65 años, en su mayoría mujeres con un promedio de edad de 77 años. La mitad de ellos recibió el líquido y la otra mitad, placebo. Lo que buscaban estudiar fue la eficacia del tratamiento en pacientes con manifestaciones como tos y fiebre.

Como conclusión el estudio mostró que “el 11% de los que recibieron plasma evolucionaron a formas más graves, mientras que entre los que recibieron placebo ese porcentaje fue del 29%”, indicó Polak.

Pero hay otro requisito: tener un alto nivel de anticuerpos, que no todos los recuperados de Covid-19 presenta. De hecho, para este trabajo, donaron plasma 479 personas, pero solo 1 de cada 4 personas eran apatas.

Lo que, en palabras de Polak, logró administrar plasma de forma temprana en pacientes leves fue “transformar a la Covid-19 en un mal catarro y no en una neumonía”.

A su turno, el doctor Gonzalo Pérez Marc, investigador y médico en el Hospital Militar “Dr. Cosme Argerich”, señaló que buscaron a analizar al plasma de convalecientes como “una herramienta” y concluyeron que la donación de plasma resulta “muy importante si existe una selección puntual de pacientes con altos títulos de anticuerpos”. A la vez, destacó: “Sabemos que el plasma es seguro, porque no se encontraron en el mundo efectos adversos”.

Este trabajo se complementa con el estudio Plasm-AR, encabezado por el Hospital Italiano de Buenos Aires, que mostró que administrarlo en pacientes con neumonía severa (es decir en estadios graves) “no se asoció a beneficio clínico significativo”.

Por ende, esta herramienta, que en palabras de Polak “es económica y segura” puede apuntarse a grupos susceptibles siempre y cuando se administre de forma precoz y en estadios tempranos.

Fernando Polak encabezó la investigación que propuso administrar el plasma en adultos mayores con Covid-19

Por su parte, la investigadora Romina Libster, quien es también pediatra y especialista en vacunas en la Fundación Infant, Conicet y Vanderbilt Universiy remarcó que “todo paciente recuperado puede ser un potencial donante de plasma”, por lo cual, si se sale a buscarlo y se le miden previamente los anticuerpos, podrían realizarse campañas de concientización sobre la importancia de donar.

A su turno, el doctor Diego Wappner, perteneciente al equipo de la Fundación Infant, se mostró esperanzado, ya que “estudios recientes publicados en revistas como Science, mostraron que los anticuerpos podrían permanecer activos en plasma hasta por seis meses”.

El trabajo presentado este jueves empezó a organizarse en marzo y será postulado para su publicación en revistas científicas, aunque con más celeridad prevén en plataformas de preprints. De momento, optaron por brindar una conferencia de prensa frente al contexto por la emergencia global de cara a la emergencia global.

El estudio se llevó a cabo con la colaboración del Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria (IECS) y la Fundación Hematológica Sarmiento en el Hospital Dr. Carlos Bocalandro, el Hospital San Juan de Dios, el Hospital Simplemente Evita, el Hospital Central de San Isidro Dr. Melchor Ángel Posse, la Clínica Olivos y una red de unidades geriátricas de atención ligadas al PAMI en la Provincia de Buenos Aires y en el Hospital Militar Central, el Centro Gallego, el Sanatorio de los Arcos, el Hospital Universitario CEMIC, el Sanatorio Sagrado Corazón, el Sanatorio Anchorena y el Sanatorio Finochietto en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Fuente: Ámbito