Por consumo y reapertura, la actividad económica superó el nivel prepandemia

La actividad económica creció en agosto y lo hizo a un ritmo superior al esperado: la mejora fue de 1,1% mensual desestacionalizado. Fueron clave las políticas de ingresos y cambiaria electorales del Gobierno, que impulsaron al consumo, un motor clave de la recuperación posterior a la segunda ola. También impactaron las mayores reaperturas de rubros que venían particularmente golpeados, como  los bares, restaurantes, hoteles, gimnasios y teatros, lo que rompió en parte la heterogeneidad que venía caracterizando al rebote. Dato clave: por primera vez, la economía superó los niveles prepandemia.

Así, el PBI acumuló tres meses al hilo de mejoras, luego del bajón de la segunda ola. En junio-julio-agosto el crecimiento acumulado fue de 4,3% y así la mentada ola de contagios y su efecto recesivo quedaron atrás. Hoy, en comparación con diciembre del 2020, hubo un incremento acumulado de la producción de 3,8%. Y ya superó en 0,3% a los niveles de febrero del 2020, el mes anterior a la llegada de los primeros casos de Covid-19. Tardó pero llegó.

El consumo fue una clave de la recuperación durante agosto. Desde la consultora PxQ señalaron que por un lado los indicadores de oferta registraron caídas durante el mes, tal el caso de la industria y su tropezón de 0,6% mensual desestacionalizado, a lo que se sumó el negativo de 2,6% de la construcción. En cambio, el Índice de Consumo de la consultora creció 0,6% mensual desestacionalizado. Exactamente lo mismo marcó el Índice Mensual de Consumo (IMC) del Instituto de Trabajo y Economía de la Fundación Germán Abdala (ITE-FGA).

Así, economista de PxQ, Milagros Pinelli, señaló: “El lado de la oferta, medido por el IPI manufacturero del Indec, tuvo un descenso mensual en agosto, mientras que el lado de la demanda se incrementó 0,6% . Si se mira la evolución de ambos indicadores se puede ver un cambio de tendencia en el proceso de reactivación post segunda ola, ya que, a diferencia de lo observado en los meses anteriores, el mayor dinamismo lo aporta el consumo mientras que el lado productivo permanece un tanto estancado”.

Para LCG el escenario no permite pensar en que el incentivo al consumo tenga alto vuelo hacia adelante: “La política de ingresos a la que apela el Gobierno anclando el tipo de cambio y permitiendo la reapertura de paritarias, se da en un escenario de ingresos muy deprimidos y en un contexto de alta inflación. La política fiscal más expansiva luego del resultado negativo que obtuvo el oficialismo en las PASO podrá tener algo incidencia, pero la tracción en términos de actividad será más bien acotada. A su vez, la inestabilidad propia de los procesos eleccionarios, que, en parte, se estuvo reflejando en brecha cambiaria, seguirá complicando la toma de cualquier decisión de inversión o consumo”.

Coincidieron desde ACM: la cuestión cambiaria tendrá impacto negativo en el último trimestre, porque obligará al Gobierno a retacear importaciones. Pero la reapertura de sectores hará que el rebote sea menos heterogeneo: “Esperamos que el mes de septiembre confirme la recuperación observada en los meses anteriores a medida que se reducen las pocas restricciones pandémicas que existen y se acelera el ritmo de vacunación. A diferencia de la primera ola, esperamos que la recuperación sea menos heterogénea producto del mayor grado de certidumbre que trae aparejada la campaña de vacunación”.

Eso ya se observó en agosto. Aunque el Indec publica los datos interanuales hacia dentro de los sectores, el Centro de Estudios para la Producción (CEP XXI) realizó una desestacionalización y observó que 13 de los 15 sectores crecieron en forma mensual. Los que lideraron fueron los más castigados por la pandemia: servicios culturales y personales trepó 20,5% mensual; y hoteles y restaurantes, 2,7%.

Fuente: BAE Negocios

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