Por una deuda de hace más de 30 años, podrían embargar al Club Lafinur

AUDIO: FABIO IRUSTIA (PRESIDENTE DEL CLUB LAFINUR)

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El Club Lafinur atraviesa una crítica situación: la justicia civil de San Luis lo condenó a pagar una deuda cercana al millón de pesos por dos vehículos que sorteó la institución entre 1985 y 1986. En caso de no saldarla, podría perder el predio que tiene en la esquina de Bolívar y Chacabuco de la capital puntana.

La deuda se originó a mediados de los ´80, cuando el club tenía al fútbol como una de sus disciplinas más importantes. Las autoridades de la institución en ese momento organizaron una rifa para solventar los gastos originaba participar en los torneos de ese deporte.

Se sortearon dos Fiat Regata que se adquirieron a la concesionaria Dovecar, que ya no existe en la provincia, pero sus ex dueños viven en Mendoza. El club “pagó” los autos con cheques sin fondo.

Ya en la década del ´90, mientras la empresa continuaba reclamando el pago de la deuda, la institución deportiva realizó una asamblea con solo 5 socios y decidió poner el predio como garantía de pago. Pero la deuda nunca se saldó.

A mediados de este mes, el Juzgado Civil N°3 condenó al club a pagar los autos. El presidente de la entidad, Fabio Irustia, consideró que, en la actualidad, la deuda asciende a una suma cercana al millón de pesos (el valor de dos vehículos similares en la actualidad).

Irustia relató que de los dos Regata entregados por Dovecar, sólo uno está registrado como entregado al ganador de la rifa. Del segundo no se tienen noticias: “No fue entregado a nadie, alguien se lo quedó, pero en el juicio no figura a quién se lo entregaron ni a nombre de quién se patentó”.

Además, el club ya tuvo que pagar unos 80 mil pesos al abogado de la empresa entre finales del año pasado y el comienzo de este. Para saldar esa deuda, debieron recurrir a la Secretaría de Deportes de la Provincia. “El año pasado teníamos 300 chicos en el club que pagaban una cuota mensual de $400. Apenas nos alcanzaba para el mantenimiento de las instalaciones”, remarcó el presidente.

Ahora, con ayuda de algunos abogados vinculados a la institución, buscarán otras alternativas para no perder el edificio, donde en la actualidad – por falta de espacios – sólo se practica vóley.

Irustia adelantó que buscará reunirse con el intendente Enrique Ponce y el gobernador Alberto Rodríguez Saá para solicitar una ayuda que permita salvar al club. “No pedimos que nos regalen nada, pero al menos que nos den un préstamo para pagar la deuda y después lo devolveremos”, anticipó.

Por una deuda de hace más de 30 años, podrían embargar al Club Lafinur

AUDIO: FABIO IRUSTIA (PRESIDENTE DEL CLUB LAFINUR)

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El Club Lafinur atraviesa una crítica situación: la justicia civil de San Luis lo condenó a pagar una deuda cercana al millón de pesos por dos vehículos que sorteó la institución entre 1985 y 1986. En caso de no saldarla, podría perder el predio que tiene en la esquina de Bolívar y Chacabuco de la capital puntana.

La deuda se originó a mediados de los ´80, cuando el club tenía al fútbol como una de sus disciplinas más importantes. Las autoridades de la institución en ese momento organizaron una rifa para solventar los gastos originaba participar en los torneos de ese deporte.

Se sortearon dos Fiat Regata que se adquirieron a la concesionaria Dovecar, que ya no existe en la provincia, pero sus ex dueños viven en Mendoza. El club “pagó” los autos con cheques sin fondo.

Ya en la década del ´90, mientras la empresa continuaba reclamando el pago de la deuda, la institución deportiva realizó una asamblea con solo 5 socios y decidió poner el predio como garantía de pago. Pero la deuda nunca se saldó.

A mediados de este mes, el Juzgado Civil N°3 condenó al club a pagar los autos. El presidente de la entidad, Fabio Irustia, consideró que, en la actualidad, la deuda asciende a una suma cercana al millón de pesos (el valor de dos vehículos similares en la actualidad).

Irustia relató que de los dos Regata entregados por Dovecar, sólo uno está registrado como entregado al ganador de la rifa. Del segundo no se tienen noticias: “No fue entregado a nadie, alguien se lo quedó, pero en el juicio no figura a quién se lo entregaron ni a nombre de quién se patentó”.

Además, el club ya tuvo que pagar unos 80 mil pesos al abogado de la empresa entre finales del año pasado y el comienzo de este. Para saldar esa deuda, debieron recurrir a la Secretaría de Deportes de la Provincia. “El año pasado teníamos 300 chicos en el club que pagaban una cuota mensual de $400. Apenas nos alcanzaba para el mantenimiento de las instalaciones”, remarcó el presidente.

Ahora, con ayuda de algunos abogados vinculados a la institución, buscarán otras alternativas para no perder el edificio, donde en la actualidad – por falta de espacios – sólo se practica vóley.

Irustia adelantó que buscará reunirse con el intendente Enrique Ponce y el gobernador Alberto Rodríguez Saá para solicitar una ayuda que permita salvar al club. “No pedimos que nos regalen nada, pero al menos que nos den un préstamo para pagar la deuda y después lo devolveremos”, anticipó.