Qué hacer si te llega el turno para la dosis de refuerzo pero tuviste coronavirus hace poco

La escalada de casos de Covid-19 que se dio sobre el final del 2021 y durante enero, marcó récords de contagios y coincidió con los turnos para la aplicación de la dosis de refuerzo. Fue en ese momento que se despertó la incertidumbre de qué hacer: “¿Me vacuno o espero un tiempo prudencial?; ¿Generé anticuerpos al cursar la enfermedad?; Si fui asintomático y no me enteré que tuve coronavirus y me vacuno ¿Qué me puede pasar?”. 

En ese tiempo de poca certeza, médicos expertos de la Comisión Nacional de Inmunizaciones (CoNaIn) recomendó a través de un documento “aplazar 90 días la aplicación de la dosis de refuerzo en quienes sean confirmados como casos de Covid-19 (sintomática o asintomática) al momento de cumplir el intervalo de al menos 4 meses desde la aplicación del esquema inicial”.

“La persona que ha tenido la infección y se recuperó no tiene ninguna premura para vacunarse, porque en realidad la infección fue la gran vacuna”, dijo el inmunólogo Dr. Oscar Bottasso en dialogó con El Litoral y analizó la inmunidad que consigue una persona al estar contagiada de Covid-19. 

“Cuando uno se coloca una vacuna, con excepción de la inactivada china (Sinopharm), el único material antigénico correspondiente al virus tiene que ver con la proteína de la cubierta del virus, pero el virus completo posee además otras 19 proteínas, sumado al ARN (ácido ribonucleico) propio del virus. Esto significa que quien se infecta recibe mucho más que ese antígeno presente en la vacuna; consecuentemente uno podría decir que tras recuperar la infección el individuo ha quedado ´súper vacunado`”, comentó Bottasso, quien además es Investigador Superior del CONICET y la Universidad Nacional de Rosario (UNR). 

Al mismo tiempo, el especialista mencionó que al superarse la enfermedad se genera “una gran inmunidad, que no solamente tiene que ver con los anticuerpos, sino también los linfocitos T vinculados a la inmunidad celular”, destacó. En este sentido agregó que “habitualmente lo que uno mide en sangre no es la memoria inmunológica propiamente dicha, sino los niveles de anticuerpos que hay en ese momento”. 

Una de las características de la variante Ómicron es que muchas personas tuvieron la enfermedad y no se enteraron, por haber sido asintomáticas o porque las manifestaciones fueron leves. Al consultar a Bottasso sobre qué pasa si esta persona se va a vacunar, el médico señaló que posiblemente “la vacuna le va a `pegar más fuerte´, ya que todavía puede tener una respuesta inmune bastante activa contra COVID-19”.

Al mismo tiempo se refirió al análisis de anticuerpos, un estudio que se hace de forma particular y en Santa Fe tiene un costo de entre $ 2.000 y $ 2.500, según consultó este medio en algunos laboratorios privados de la ciudad capital. 

Sobre esto, Bottasso indicó que “hay una manera más o menos aproximada de saber si esa persona tuvo COVID-19 recientemente, en función de la medición de anticuerpos. Si los niveles son altos y la última dosis de la vacuna fue aplicada muchos meses atrás (5 o más meses), lo más probable es que tales niveles elevados se deban a una infección subclínica. Esos valores incrementados de anticuerpos van a persistir bastante tiempo (3 a 4 meses cuanto menos y, en líneas generales). En función de las características de la respuesta inmune, el estado de la pandemia y la particularidad de la persona, en su momento se podrá barajar la necesidad del refuerzo. Todavía no sabemos a ciencia cierta el escenario que nos aguarda para fin de otoño-principios del invierno”.

Tiempo prudencial

Andrea Uboldi, médica infectóloga y pediatra, y miembro de la Comisión Nacional de Inmunizaciones (CoNaIN) y la Sociedad Argentina de Pediatría, dio su punto de vista acerca del tiempo de espera para la aplicación de la dosis de refuerzo de la vacuna contra el Covid-19. 

“Como el cuerpo de las personas recientemente infectadas desarrolla anticuerpos, defensas y estimula también la memoria, en los meses siguientes a la infección tendrán niveles de defensas muy altos. No tendría mucho sentido en ese momento aplicarse el refuerzo, sí es importante recordar que estos anticuerpos y defensas van a caer”, señaló Uboldi y agregó que “se estipula que durante los siguientes tres meses (tras haber cursado la enfermedad) los niveles se mantendrían altos para evitar una reinfección”.

En otras partes del mundo

La médica infectóloga destacó que hasta el momento no hay evidencia científica de cuánto es el tiempo prudencial de intervalo entre la enfermedad y la vacuna de refuerzo. En este sentido, mencionó que hay diferentes criterios y recomendaciones en el mundo: “El Centro de Enfermedades Infecciosas de Atlanta (Estados Unidos) recomienda que se aplique al alta; España sugiere cinco meses; Reino Unido aconseja 28 días”.  

En los Estados Unidos, el 64% de la población tiene el esquema primario completo; el 27% se aplicó el refuerzo. Más de la mitad de los estadounidenses con el esquema de vacunación completo que cumplen los requisitos para recibir el refuerzo, aún no lo ha recibido.

En una nota publicada del New York Times, el doctor Ali Ellebedy, inmunólogo de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington en Saint Louis, opinó en coincidencia a lo expresado por Uboldi y Bottasso, al considerar que no es necesario vacunarse con el refuerzo inmediatamente después de haber tenido la infección. 

“No hay que sobrecargar al sistema”, consideró Ellebedy y agregó: “Deja que tu sistema inmunitario descanse después de luchar contra el coronavirus y antes de pedirle que se acelere de nuevo con la vacuna. Esto también permitirá una respuesta más refinada y duradera”.

Fuente: EL LITORAL