Qué pasó el 17 de octubre de 1945 y por qué se celebra el Día de la Lealtad Peronista

Luego de varias idas y venidas, Alberto Fernández convocó a “celebrar” este domingo el Día de la Lealtad Peronista en todas las plazas del país, en conmemoración del 17 de octubre de 1945.

El Presidente realizó la convocatoria en su carácter de titular del Partido Justicialista (PJ), aunque no habrá un acto oficial ese día. De todos modos, la  portavoz del Gobierno, Gabriela Cerruti, aclaró este sábado que “todavía no está decidido” si el mandatario concurrirá a alguna plaza a celebrar la que es una de las conmemoraciones más importantes del peronismo.

DÍA DE LA LEALTAD: POR QUÉ SE CELEBRA EL 17 DE OCTUBRE

Ese día se llevó a cabo una gran movilización para exigir la liberación de Perón y miles de trabajadores, provenientes mayormente del conurbano, ocuparon la Plaza de Mayo y el centro de la ciudad de Buenos Aires. Como secretario de Trabajo, Perón había promovido varios derechos para la clase trabajadora por lo que gozaba de su simpatía.

Por aquel entonces Perón ejercía tres cargos políticos: el de vicepresidente de la Nación, secretario de Guerra y secretario de Trabajo y Previsión. Así logró construir un gran poder político, por lo que la Junta Militar le exigió su renuncia y él la desobedeció al dar un discurso. Por eso, fue detenido y procesado.

El 11 de octubre, Perón y Eva Duarte, su mujer, se escondieron en una isla del Delta ante la inminencia de su detención, pero fueron apresados dos días más tarde, el 13 de octubre. El coronel fue llevado a la isla Martín García.

Al conocerse la noticia de su captura, varios gremios decidieron movilizar a sus trabajadores hacia la Ciudad de Buenos Aires, y ante el masivo reclamo de la gente los militares terminaron optando por liberar a Perón, quien luego de eso dio un discurso desde el balcón de la Casa Rosada.

Así fue como se estableció la fecha que pasó a ser considerada como la del nacimiento del movimiento Peronista y, sobre todo, de la lealtad peronista. Un año después de aquel 17 de octubre de 1945, Perón fue elegido presidente de la Nación.

ANTECEDENTES DEL 17 DE OCTUBRE

 Dos años antes de ese hecho histórico, un golpe de Estado encabezado por el general Arturo Rawson puso fin -el 4 de junio de 1943- al gobierno de Ramón Castillo, surgido del fraude electoral.

Al iniciarse el gobierno militar de Rawson, el movimiento obrero se encontraba dividido en cuatro centrales sindicales (CGT N°1, CGT N°2, FORA y USA) y una de las primeras medidas de ese régimen fue intervenir los sindicatos.

Ante esta situación, los dirigentes de la CGT N° 2, cuya personería había sido suspendida por el Gobierno, iniciaron contactos con jóvenes oficiales del Ejército, entre los que estaban los coroneles Perón y Domingo Alfredo Mercante, con el propósito de impulsar la sanción de un conjunto de normativas laborales.

Perón decidió entonces impulsar la creación del Departamento de Trabajo, un organismo que comienza a gestionar la relación del Gobierno con los gremios y que en diciembre de 1943 alcanzó el rango de Secretaría.

Con su gestión, Perón ganó el apoyo de los gremios que avalaban su eventual candidatura presidencial, lo que generó recelos entre la alta oficialidad del Ejército.

DETIENEN A PERÓN Y LA MOVILIZACIÓN DEL 17 DE OCTUBRE COMIENZA A GESTARSE

A principios de octubre de 1945, el ministro de Guerra, el general Eduardo Avalos, cabeza de los sectores conservadores del Ejército, planteó la detención de Perón, la entrega del Ejecutivo a la Corte Suprema y la convocatoria a elecciones.

Presionado por esos sectores, el presidente Edelmiro Farrell ordenó el 12 de octubre la detención de Perón y su traslado a la isla Martín García.

Tres días después, el gremio azucarero de FOTIA se declaró en huelga para reclamar su liberación, y un día después, los obreros de la carne de las localidades bonaerenses de Berisso y Ensenada se adhirieron de forma masiva a la protesta.

Las acciones se multiplicaron en fábricas y talleres de Avellaneda, Lanús, Valentín Alsina y los barrios obreros de Rosario.

La CGT, unificada desde 1944, exigió que “se mantengan las conquistas” tras la realización de un plenario en el que se convocó a una huelga general para el 18, sin nombrar a Perón.

Pero los hechos se precipitaron: el coronel acusó un malestar y fue trasladado al Hospital Militar en el barrio de Belgrano, donde arribó el 17 por la madrugada.

En las primeras horas de esa calurosa jornada de miércoles, los sindicatos, ante la presión de las bases, comenzaron a movilizarse en Barracas, La Boca, Parque Patricios y en las barriadas del Oeste de la ciudad para exigir la liberación de Perón.

El gremialista de la carne Cipriano Reyes organizó en el cordón de La Plata las primeras columnas de manifestantes que avanzaron hacia Plaza de Mayo.

Ante la marcha de los trabajadores que venían desde la zona Sur del conurbano, la Policía resolvió levantar los puentes sobre el Riachuelo, pero la gente cruzó en balsas y a nado en su afán de llegar al centro porteño.

La multitud era imparable y en las primeras horas de la tarde colmó por completo la Plaza de Mayo, donde los manifestantes se refrescaron los pies en la fuente para mitigar el efecto del calor. Esa imagen horrorizó a la prensa tradicional, que no tardó en hablar de “aluvión zoológico” a la hora de estigmatizar a esos trabajadores movilizados.

Pasadas las 23, desde el balcón de la Casa Rosada, Perón habló a la multitud y, en un hecho que inaugura la liturgia de su movimiento, pidió la desmovilización “en paz” a las 300 mil trabajadores congregados en la plaza.

De esta forma, el 17 de octubre pasó a ser conocido como el Día de la Lealtad en la tradición peronista.

Fuente: El Cronista

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