¿Qué pensamos cuando pensamos en Abuelas?

La institución, que cumple hoy 43 años, logró perpetuarse en la historia argentina y solidificar las bases de los derechos humanos en Latinoamérica. Hoy te siguen buscando desde casa.

Hace prácticamente un año, en el acto que conmemora esta fecha, la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo expresó que “los años, las sillas de rueda, nos refuerzan el corazón, el cerebro y el orgullo que tenemos por nuestros 30 mil detenidos desaparecidos”. La fuerza abstracta de esa oración poética abraza no solamente una verdad física en cuanto al cuerpo de estas mujeres, sino también al valor y la fuerza que la organización posee hoy, a 43 años de su fundación.

Abuelas se creó meses antes que aquel 22 de octubre de 1977. Nació desde que la Junta Militar se llevó al primer nietx, al primer hijx y su construcción no culminará cuando se pueda dar con los 300 nietxs que hoy aún faltan. La lucha seguirá por siempre para no olvidar.

Es algo poco común lo que logró Abuelas como institución: perpetuarse y solidificarse cada vez más en un país donde los organismos caen en el intento de ser. En realidad, era de esperar que esto sea así, siendo que el nacimiento de la organización sucedió en medio del terror y la infamia más grande que vivió este territorio. Una institución frente al avasallamiento y la adversidad.

Esas “locas de la Plaza” entendieron muy bien a quienes tenían al frente y en el contexto machista en el que se desplazaban. Sabían muy bien que eran subestimadas por ser mujeres y que para ellos no representaban una amenaza.

Es desde allí donde se debe también fortalecer el concepto de lo que significa Abuelas como organización e institución. Desde ese coraje e inteligencia de un gran grupo de mujeres que permitió revelar la historia, avanzar con la ciencia y soldar las bases de los derechos humanos en Latinoamérica.

Hoy, faltando mucho camino por recorrer, el contexto plantea otro desafío. Sin embargo, ni el período de crisis o la pandemia corrompen el trabajo de la entidad. Desde el comienzo de la cuarentena se plantearon las alternativas para seguir con la lucha y la restitución de lxs familiares que aún nos faltan.

También hoy la lucha va más allá. No es sólo una abuela sin su nietx, una madre sin su hijx, también es un bisnietx que no se encuentra con su historia. Es un relato inconcluso que intenta contarse, desde hace 43 años.

Aquel pañuelo blanco, que en principio fue pañal, abraza para siempre la cabeza de la historia Argentina para que sepamos que la lucha no cesará ante las 300 mentiras que aún nos quedan. No cesará porque Abuelas fue, es y será institución.

Fuente: El Resaltador