¿Se caen las sospechas sobre el presunto doble femicida chaqueño detenido en Quines?

Cristian Sabalich está tranquilo. Pese a que su nombre y su cara se derraman por los medios de todo el país como presunto autor de un brutal doble femicidio en su Chaco natal, Sabalich pasa las horas muertas encerrado en una celda de Quines, la localidad puntana donde fue atrapado el miércoles al mediodía con apariencia mansa. O más bien como alguien que espera el resultado de una jugada que puede salirle bien.

 

Mañana o a más tardar el sábado, una comisión policial chaqueña llegará a San Luis para concretar el traslado del sospechoso. La mecánica que podría usarse es que personal de la Unidad Regional V lo traslade hasta el edificio de Tribunales para que los investigadores chaqueños se lo lleven previa firma de oficios judiciales.

 

La tramitación para el traslado comenzó hoy a primera hora, le confirmó a SanLuis24 el comisario Gustavo Ríos, jefe de la Unidad Regional V. Por eso las probabilidades de que Sabalich parta mañana para enfrentar a la Justicia de su provincia son altas.

 

Sabalich llegó a Quines a fines de marzo: la fecha más probable es la noche del 28 o la madrugada del 29. Estaba trabajando en un aserradero. En declaraciones al portal de noticias BigBang News, Amalia Ibarra, su madre, dijo ella tiene una hermana y un cuñado viviendo en esa localidad puntana y que su hijo viajó porque no tenía trabajo pero sí experiencia en el trabajo con la madera.

 

Con todo, fuentes consultadas pusieron en duda esa afirmación. Sí confirmaron el lugar de trabajo pero no la presunta vinculación sanguínea entre el sospechoso y sus patrones.

 

El punto del viaje a San Luis es central para el futuro del chaqueño. La fiscal Liliana Lupi que investiga el doble crimen ya tiene capturas de las pantallas y también fotografías del pasaje con el que Sabalich llegó a esta provincia. También están en poder del procurador Jorge Canteros: hasta él llegaron a través de los familiares del presunto asesino.

 

El otro punto crucial serán las llamadas telefónicas que el carpintero hizo de su teléfono celular. El comisario Ríos no quiso revelar si Sabalich tenía su teléfono celular cuando lo detuvieron. Y prefirió reservarse la información sobre los elementos secuestrados en la requisa personal.

 

“Hablé con él y me dijo que sabía que todo esto terminaría pronto porque él no tiene nada que ver. Me lo dijo para que me quede tranquila y lo escuché seguro porque tiene todo para demostrar que él no pudo haber sido. Además están las llamadas de prueba. Me llamó desde el celular de mi hermana que es de San Luis. Estaban juntos cuando me hablaba”, dijo la madre en la entrevista mencionada.

 

Sabalich está acusado de degollar a su novia, Magdalí Romero, de 22 años, y a una amiga de ésta, Elizabeth Florencio, de 18. Las chicas habrían desaparecido el 4 de abril y sus cuerpos fueron hallados el domingo pasado en la localidad chaqueña de Quitilipi.

 

La investigación empezó a cerrarse sobre el carpintero porque –según los investigadores-, dejó de ser visto en la zona en la que vivía con su novia cuando fue denunciada su desaparición. Además en un allanamiento que hicieron en su casa encontraron la documentación de una moto cuyas llaves estaban en la campera de una de las víctimas.