Semana del parto respetado: cuáles son los derechos que se deben garantizar

La Semana Mundial del Parto Respetado se celebra durante el mes de mayo desde el 2004 por iniciativa de la Asociación Francesa por el Parto Respetado. El objetivo es visualizar y generar conciencia para que cumplan los derechos de madre y bebé. Este año, el lema que acompaña a la conmemoración es “Mi decisión debe ser respetada”.

Para que un parto sea respetado o humanizado, se debe garantizar a cada madre y bebé un proceso en el que se privilegian las decisiones, bienestar y salud de ambos como protagonistas, dentro de un ambiente natural y de respeto. Según la ginecóloga y Jefa del Programa Salud Sexual y Reproductiva, Yolanda Bertazzo, “Toda mujer tiene derecho a tener un parto normal, si se puede, y que se respete ese tiempo. La mayoría de las veces por una cuestión de quien atiende a la mujer, no de ella, no respetan los tiempos del embarazo”.

En nuestro país, el marco legal que ampara el parto respetado se encuentra en la Ley de Parto Humanizado (Ley 25.929) que rige tanto para el sistema de salud pública como privada. La legislación reconoce a la mujer embarazada como una persona sana, capaz de decidir sobre sí misma y su bebé de modo seguro.

“Estas leyes permiten que alguien te acompañe en el trabajo de parto y esa persona es la que elige la mujer. Otra cosa es evitar el exceso de intervención, el uso de suero, de acelerar el proceso, de romper la bolsa. El trabajo de parto es lento, tedioso, pero tienen que respetarse los tiempos”.

Entre las cosas que se buscan lograr figuran el contacto piel con piel y la permanencia del bebé con la madre tras el parto y reducir el número de intervenciones quirúrgicas innecesarias como episiotomías o el uso de medicación sin justificación. “Es importante que el niño, una vez nacido y si no presenta complicaciones, pase con la madre a su habitación y que esté en una cuna a su lado. Pero si el parto fue normal y el bebé responde bien, debe estar al lado de su mamá y que se la permita amamantar si así lo desea”.

Además, la Ley de Protección Integral a las Mujeres (Ley 26.485), define a la violencia obstétrica como aquella ejercida por el personal de la salud sobre el cuerpo y los procesos reproductivos de las mujeres, que puede expresarse en un trato descalificador o amenazante hacia éstas, el abuso de la medicación o la patologización de los procesos naturales.

“La violencia obstétrica es la que ejerce el personal de salud y que puede deberse a un trato deshumanizado o agresivo, a no respetar decisiones de la mujer. También sucede cuando no informan sobre las mejores prácticas o las más modernas que podrían beneficiar a la mujer. No sólo tiene que ver con el trabajo de parto y el momento del nacimiento, la violencia obstétrica también se puede dar durante los controles, cuando no se escuchan las necesidades y consultas de la embarazada”, explicó Bertazzo.

Este año, la conmemoración se da en medio de la pandemia por coronavirus que afecta al mundo y que modificó, entre otras actividades, a los protocolos de los partos. En varios hospitales del mundo el protocolo establece mantener separadas de sus bebés a las madres

que hayan dado positivo de Covid-19, dejando de lado la oportunidad de hacer el contacto piel con piel y la permanencia del bebé con la madre tras el parto.

“Si el parto es respetado, tiene que ser respetado en todo momento. La pandemia no tiene nada que ver” dijo al respecto la ginecóloga. “Si es un parto, se considera una situación de urgencia, entonces no hay por qué no respetarlo. Debería ser así absolutamente en todas las circunstancias, no debería existir el parto deshumanizado ni la violencia obstétrica”.

“En los casos que han ocurrido, donde la mujer era portadora, podemos interpretar que retirarle el niño puede ser una cuestión médica y no de violencia, porque es para evitar el contagio. Pero en medio de una pandemia, el parto no debería recibir otro tratamiento. Tiene que ser respetado y tiene que ser respetado siempre”.

 

Con información de Diario Uno