“Telemedicina”, qué es y para qué sirve

Una de las implicaciones de la covid-19 ha sido la ingente cantidad de recursos humanos y tecnológicos volcados en la sanidad para la prevención de contagios, para tratar a las personas afectadas por el virus y para, al mismo tiempo, seguir garantizando el servicio de atención médica a través de una nueva modalidad en la que la presencialidad desaparece.

Las medidas de confinamiento han dificultado el seguimiento de los casos de pacientes que padecen otras enfermedades y que tienen que seguir un tratamiento, por lo que las consultas y monitorización de la situación han seguido su marcha gracias a los dispositivos tecnológicos.

Sobre el auge y el funcionamiento de la telemedicina, hemos hablado con el doctor Ismael Said, coordinador del grupo de trabajo de nuevas tecnologías de la información y la comunicación de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI).

Qué es la telemedicina

En palabras del doctor Said, la telemedicina es “la atención remota y no presencial de los pacientes en consulta”. Esta atención, explica, “es no presencial porque se usan vías de comunicación telemática que permiten hacer la consulta al paciente a distancia”. 

Entre los equipos tecnológicos a los que se recurre para realizar la telemedicina, hay los teléfonos móviles, las aplicaciones, las videoconferencias, los servicios de mensajería electrónica o incluso las plataformas de telemonitorización (que funcionan de tal manera que la información del paciente, como por ejemplo las constantes vitales, llegan a los médicos que están a distancia).

En términos de la comunicación, Ismael Said diferencia entre la “comunicación sincrónica y la asincrónica”. La primera de ellas se produce “cuando la comunicación y la conversación médico-paciente se produce en tiempo real, mientras que en la asincrónica puede producirse un intercambio de correos electrónicos en diferentes días”.

Diferencias entre telemedicina y telesalud

A juicio del miembro de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), “lo relacionado con la telesalud tiene que ver con los pacientes que están sanos y en la que los médicos aconsejan sobre las prevenciones de enfermedades y dan pautas para la mejora de la calidad de vida; mientras que cuando hablamos de telemedicina, nos referimos a todas las intervenciones de los profesionales que buscan curar y tratar las afecciones ya establecidas”.

Así pues, en el caso de la telesalud, según Ismael Said, se trabaja para optimizar las condiciones físicas de una persona que no tiene ninguna patología. En cambio, en cuanto a la telemedicina, se interviene para poner remedio a una enfermedad.

Usos de la telemedicina: ventajas e inconvenientes

Principalmente, la telemedicina se aplica en tres sentidos: en primer lugar, se dispone de dispositivos electrónicos que permiten monitorizar y controlar los signos vitales de un paciente, la presión arterial o los indicadores de azúcar en sangre, por citar algunos ejemplos. 

En segundo término, se han creado plataformas y páginas webs para que los usuarios puedan acceder a su historial médico, a los resultados de los últimos análisis o a radiografías digitalizadas, por lo que sirven para almacenar datos y acceder a ellos en cualquier momento.

Como tercera y última aplicación, es una herramienta que permite seguir controlando la salud del paciente a través de consultas por videoconferencia en tiempo real o por teléfono, como ha ocurrido en estos últimos meses en la atención primaria. De esta forma, el paciente puede ser atendido sin necesidad de desplazarse hasta el emplazamiento hospitalario o ambulatorio correspondiente. Esta interacción entre el paciente y el profesional sanitario también puede contribuir a un refuerzo de la educación médica.

Los principales argumentos a favor de la telemedicina, señala Ismael Said, tienen que ver con una “mejora de la calidad asistencial que percibe el paciente”. Algunos ejemplos son que los ciudadanos, con la implementación de este mecanismo de consulta, no tienen que desplazarse hasta el hospital o que se reducen los tiempos de espera.

En cuanto a los puntos débiles que presenta este sistema, el doctor Ismael Said considera que “en la práctica, no todos los pacientes son iguales y, en consecuencia, no todos se benefician de las teleconsultas”. “Para que sea una herramienta útil, tendremos que distinguir entre los usuarios que son receptivos a una atención médica telemática y aquellos que por su enfermedad, su capacitación o porque no tienen acceso a estos dispositivos necesitan atención presencial”, afirma Said.

Otra de las limitaciones que destaca el doctor está relacionada con la bioética: “En una consulta de un centro de atención primaria o hospital, tenemos vigilado este espacio y garantizamos la privacidad y confidencialidad del paciente; pero cuando usamos nuevas tecnologías, estos elementos no están tan controlados, así que tenemos que trabajar en este aspecto para que sea un sistema completamente seguro”.

¿La telemedicina ha llegado para quedarse?

Preguntado por esta cuestión, Said lo tiene claro y responde afirmativamente, aunque matiza: “La telemedicina debe funcionar como complemento a la asistencia médica presencial”. Para obtener un mejor desarrollo y que la telemedicina rinda de una manera más eficaz, el médico dice que “es importante que las competencias digitales que sean necesarias para la telemedicina las puedan adquirir tanto los pacientes como el personal sanitario y que se aplique en aquellos casos en los que se detecte que da resultado. Cuando no sea posible, es mejor inclinarse por la consulta presencial”.

Ismael Said también fija los retos de “garantizar la confidencialidad y dotarse de canales seguros de comunicación, así como empezar a gestionar los datos obtenidos a través de la telemedicina de una forma distinta”.

Fuente: Niusdiario

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