Turismo, pesca, estaciones científicas y cambio climático son las principales amenazas de la Antártida

Cuatro situaciones estarían amenazando la red de vida de la Antártida en los últimos años. Una de las regiones más frías del planeta ha visto reducido su fauna por diferentes causas.

Un artículo publicado en la revista Nature explica que el ecosistema se encuentra en peligro si es que no se toman medidas en busca de su preservación. En febrero pasado alcanzó temperatura de 20,75 grados centígrados que supera en dos grados la de la década del 70, así como la reducción de la mayoría de glaciares y el hielo marino.

Los investigadores identificaron cuatro factores que amenazan el ecosistema en la península Antártica y son la pesca, turismo, infraestructura de investigación y el cambio climático.

En el primer punto identificaron que en el océano Austral se ha incrementado la captura de krill, un pequeño crustáceo que sirve para la creación suplementos dietéticos.

“A medida que el hielo marino se retira del calentamiento de las aguas del norte, el krill se mueve hacia el sur, atrayendo más embarcaciones a las zonas de alimentación de pingüinos y mamíferos marinos. Incluso las capturas pequeñas pueden ser perjudiciales en un momento y lugar delicados”, cuenta el artículo.

En lo referente al turismo han aumentado la visita de turistas en esta región del planeta. Sin embargo, no solo la presencia de humanos modifica el hábitat de varias especies, al aumentar los barcos que llegan se contamina el océano con microplásticos, aceites y ruido, sin contar con los derrames de petróleo por el encallamiento de navíos.

Pese a que varios cruceros son regulados por la Asociación Internacional de Operadores Turísticos de la Antártida (IAATO), existen otros más que no cumplen las normas de no dejar desperdicios ni molestar a los animales.

“Se necesitan mecanismos para reducir estos impactos. La IAATO está apoyando un proyecto para recopilar pruebas para gestionar mejor el turismo, la ciencia y la biodiversidad en la península, que se espera que se complete el próximo año”, se especificó.

La ciencia también ha afectado la biodiversidad de la región, la residencia temporal de científicos ha ocasionado la proliferación de estaciones de investigación por lo que reducen el hábitat de los animales y la vegetación.

“El ruido de las aeronaves perturba a los pingüinos, otras aves marinas y focas que se congregan en la península para reproducirse y mudar. Asociadas con estas actividades humanas, la tierra y las costas cercanas a las estaciones de investigación están contaminadas por hidrocarburos, metales, retardadores de fuego y contaminación microbiana de las aguas residuales”, indicaron.

Finalmente, el calentamiento global es otro de los factores que amenaza a esta región donde varias especies han contraído enfermedades por enfrentar temperaturas inusuales o fenómenos climáticos extraños. Así mismo la introducción de especies invasoras ha afectado la reproducción de las autóctonas.

Fuente: EL UNIVERSO