Un niño resbaló de un tren en marcha, fue arrastrado y acabó con los pies mutilados

Fueron los gritos desesperados los que sacaron de golpe a varios vecinos de la esquina de Recabarren y las vías del ferrocarril en La Cañada, Albardón, a eso de las 9,30 de ayer. Uno de los hermanos Rivero que vive en las inmediaciones de ese cruce, fue el primero en toparse con un cuadro sangriento: los gritos eran de un nene de 13 años, que yacía al otro lado de las vías con el pie izquierdo molido y sin la mitad del otro pie. “Parece que no estaba en sus cinco sentidos porque decía que le dolía la espalda y se veía y se tocaba los pies, pero decía que estaba acalambrado, no se daba cuenta. Lo raro fue que casi no le salió sangre. Tuvo suerte, pudo haber muerto”, dijo Luis Rivero.

“Es una desgracia lo que le pasó a mi hijo, la verdad que no sé cómo vamos a hacer con este problema, esperamos que todo salga bien porque yo no tengo trabajo”, alcanzó a decir Raúl Tejada, padre del chico herido, Alan, el menor de sus cuatro hijos.

Ayer, el juez federal Leopoldo Rago Gallo, había ordenado demorar a los dos maquinistas que guiaban rumbo a Sarmiento ese convoy de la firma “Trenes Argentinos”. Sin embargo por la tarde, fueron liberados. Ambos habrían dicho que, como siempre, pasaron a escasa velocidad por esa zona y tocaron bocina antes de llegar al cruce.

El caso es investigado en la seccional 18va. de Albardón al mando del comisario inspector Oscar Sombra y el subcomisario Carlos Martínez.

Todo hace suponer que, como otros niños del lugar, Alan Tejada intentó subirse a uno de los últimos vagones de la formación, con tan poca suerte que se resbaló, se enganchó entre los hierros del pesado vehículo y fue arrastrado unos 50 metros antes de ser despedido.

“Como tres vecinos llamamos a la ambulancia, pero recién llegaron como media hora después. Diga que casi no perdía sangre, si no, no sé cómo hubiera terminado esto”, agregó ayer Luis Rivero, uno de los vecinos que asistió al niño.

Ahora, el juez Rago Gallo deberá resolver la situación de los maquinistas y analizar si debía existir o no alguna medida de seguridad extra para el paso del tren por zonas pobladas.

Fuente: Diario de Cuyo