VIDEO | El drama de Andrea: “Me siento protegida en el hospital pero vivo con miedo”

El dramático relato de Andrea De Luca se viralizó: aparece en primer plano con los ojos morados, llorando y pidiendo que la jueza de Familia de Concarán Daniela Estrada hiciese algo. En el video la mujer cuenta que un hombre –a quien identifica con nombre y apellido-, quiso forzarla a tener relaciones sexuales. Se negó y la golpeó con saña: le partió un ladrillo en la cabeza.

 

Andrea vive en Concarán y está internada en el hospital del pueblo. “Acá me siento protegida pero vivo con miedo. Tengo miedo que este hombre entre y me mate”, le contó a SanLuis24.

 

La jueza Estrada ya dispuso una restricción de acercamiento, la primera medida que suele tomarse en los casos de violencia de género y que la mayoría de las veces solo tienen validez en un papel o escrito judicial.

 

Andrea tiene tres hijos y se gana la vida vendiendo pastelitos caseros que reparte en bicicleta. “Mis hijos están estudiando en la facultad, yo también estudio. Pero me da vergüenza que me vean así. Si no fuera porque alcancé a empujarlo (al agresor) y cerrar la puerta me mataba”, relató.

 

La agresión ocurrió el sábado a la noche. Gracias a un grupo de vecinos, recibió ayuda.

VIDEO | El drama de Andrea: “Me siento protegida en el hospital pero vivo con miedo”

El dramático relato de Andrea De Luca se viralizó: aparece en primer plano con los ojos morados, llorando y pidiendo que la jueza de Familia de Concarán Daniela Estrada hiciese algo. En el video la mujer cuenta que un hombre –a quien identifica con nombre y apellido-, quiso forzarla a tener relaciones sexuales. Se negó y la golpeó con saña: le partió un ladrillo en la cabeza.

 

Andrea vive en Concarán y está internada en el hospital del pueblo. “Acá me siento protegida pero vivo con miedo. Tengo miedo que este hombre entre y me mate”, le contó a SanLuis24.

 

La jueza Estrada ya dispuso una restricción de acercamiento, la primera medida que suele tomarse en los casos de violencia de género y que la mayoría de las veces solo tienen validez en un papel o escrito judicial.

 

Andrea tiene tres hijos y se gana la vida vendiendo pastelitos caseros que reparte en bicicleta. “Mis hijos están estudiando en la facultad, yo también estudio. Pero me da vergüenza que me vean así. Si no fuera porque alcancé a empujarlo (al agresor) y cerrar la puerta me mataba”, relató.

 

La agresión ocurrió el sábado a la noche. Gracias a un grupo de vecinos, recibió ayuda.