Wuhan prohíbe finalmente el consumo de murciélagos, víboras y carnes de animales salvajes

Mientras ayer se conoció que los criadores de dos provincias de China pueden recibir una compensación financiera si abandonan la cría de animales salvajes destinados a la alimentación, hoy entró en vigencia en Wuhan, la ciudad donde se cree que nació el coronavirus, la prohibición comer carnes salvajes durante 5 años.

Ocurre en medio de las presiones internacionales y las intenciones chinas de contener el comercio ilegal de este tipo de animales. La comunicación oficial del gobierno de esa ciudad de 11 millones de habitantes, en la provincia china central de Hubei, prohíbe la caza, la cría, el consumo y la transmisión de este tipo de animales.

“Se impone un veto total al consumo de animales salvajes y de sus productos, la prohibición se aplica a todos los animales terrestres, también los incluidos en la lista estatal de animales protegidos, en la lista de animales de valor económico o científico importante, los animales que crecen y se reproducen en condiciones naturales y los animales salvajes criados por el hombre”, destaca la norma.

De esta forma, en adelante será un delito que las personas cacen este tipo de animales o que los críen en cautiverio con el propósito de luego consumirlos o comercializarlos de manera ilegal. La venta de estas especies no estará permitida ni en mercados convencionales, ni en tiendas y tampoco a través de internet.

La prohibición de estas actividades tiene un período de vigencia de cinco años a partir de este miércoles, cuando entró al reglamento el decreto que fija la nueva normativa. Hoy, por ejemplo, el precio del serpiente cobra ha sido fijado a 120 yuanes el kilo (unos 16 dólares), y el de la rata de bambús, a 11 dólares, según la agencia AFP.

El mes pasado, las ciudades de Shenzhen y Zhuhai, también en el país asiático, decretaron no comer perros, gatos y animales silvestres, con el fin de impedir futuras epidemias como la actual pandemia de la covid-19. En los llamados mercados húmedos, los animales son sometidos a prácticas de crueldad.

El consumo de animales silvestres es muy popular en el sur ed China, donde se encuentran ubicadas estas capitales. Se cree que personas que comieron animales silvestres o trabajaron con ellos en zonas cercanas a Shenzhen fueron los primeros en propagar el síndrome respiratorio agudo grave (SARS, por sus siglas en inglés) en 2002 y 2003, después de contagiarse con murciélagos infectados.

Las regulaciones de Shenzhen prohíben de manera permanente el comercio y consumo de animales silvestres, pasando por encima de la prohibición temporal emitida por el gobierno central al inicio de la actual pandemia. Estas prohibiciones han sido celebradas por los defensores de los derechos de los animales.

La presión internacional para que se cierren los mercados de venta de animales salvajes son cada vez más grandes. De hecho hoy, Alemania, a través de su ministro de Desarrollo, Gerd Müller, pidió el cierre inmediato de 50 mercados de fauna silvestre en Asia y África para frenar la transmisión de enfermedades peligrosas a los seres humanos.

“Cuanto más se reducen los hábitats naturales, mayor es el riesgo de que los virus se propaguen de los animales a los humanos. El coronavirus es el ejemplo más reciente”, argumentó el político conservador en Berlín.”Por lo tanto, debemos proteger los hábitats naturales de manera mucho más decidida y tomar medidas contra el comercio de animales salvajes y contra los mercados de venta”, adujo.

Müller anunció también la creación de la “Alianza internacional contra riesgos de salud por comercio de animales salvajes y sus productos”, creada junto al Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), la Sociedad para la Conservación de la Vida Silvestre (WCS) y la Sociedad Zoológica de Fráncfort (FZS, por sus siglas en alemán), con motivo del Día Internacional de la Biodiversidad el 22 de mayo.

La alianza, además del cierre de los mercados de animales salvajes, tiene como objetivo investigar la interacción entre la medicina humana y la veterinaria.

 

Fuente: Clarín